Noruega 1/2: los primeros días hacia Lindesnes Fyr

     Noruega es el primer viaje tan organizado que recuerdo hacer en muchísimo tiempo. Tengo objetivo claro al que quiero llegar, una ruta previa marcada (que sufre modificaciones, claro), voy averiguando los lugares para parar y me hago un recorrido para cada día. En fin, parece que estoy creciendo.

     Fue la misma persona que me enseñó que Noruega no estaba en la Unión Europea, y que por lo tanto podía escapar de mis 6 meses viniendo acá antes de Rusia, la misma que me explicó de la existencia de Nordkapp y me plantó la semillita de la idea de llegar. La idea de ver los puntos extremos de los lugares es algo que pienso desde el Reino Unido, pero que uno de esos puntos sea el más extremo (norte en este caso) del continente europeo, y que esté dentro del círculo polar, ¡eso le da un sabor aventurero mucho mayor!


     De cualquier manera, antes de ir a lo más al norte había que ir a lo más al sur. Y hacia allá salí, hacia el Faro de Lindesnes, el punto más austral de Noruega. Para la primera parada me habían hablado de un "Fin del Mundo", Verdens Endes, y como yo tengo un no-se-que especial hacia los finales de mundo, me sentí muy atraído. Todavía hoy  sigo dudando de porque el nombre, teniendo en cuenta que no es ni un punto extremo ni me imagino a los Noruegos confundiéndose con que ahí se terminaba el mundo... si tiene el “look” de un Finisterre, eso si lo tiene.






    Saliendo de ese conjunto de islas, al frenar para encontrar en mi mapa lo que andaba buscando, se frenó a mi lado una camioneta para ofrecer su ayuda, creyendo que yo andaba con problemas mecánicos (semanas después descubriría lo raro que es que esto ocurriera; que alguien frene... los problemas mecánicos no son raros). Después de una breve charla a través de las ventanas, nos bajamos de nuestros vehículos para seguir hablando. Y además de algunos regalos, me dio geniales consejos sobre que ruta hacer más al norte. E incluso de donde dormir esa misma noche. Risør resultó ser una excelente parada antes de apretar los pedales y llegar al Fyr. Un pequeño pueblo donde me pude relajar durmiendo dos noches, y pasear haciendo turismo como necesitaba realmente hacer.






     El lugar del Faro de Lindesnes es simple y conciso, con lindas caminatas marcadas y un faro antiguo que siguen cumpliendo su labor de salvar navíos de los peligros de las costas rocosas. En aquel lugar me reuní con mis primero compañeros de viaje, una pareja de franceses que estaban en Herräng y que ya me había dicho que iban a Noruega también después de lo bailes





     Con Etienne y Anne Marie, ellos en un VW T3 con sus dos hijos, comparti lo siguientes días de viaje, que me enseñarían a como viajar. Claramente, estoy creciendo.

ALLÁ VAMOS


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