miércoles, 12 de octubre de 2016

Noruega 2/2: Viajando en Solitario

     A partir de Lindenes siento que empecé a disfrutar más de viajar por Noruega. De a poco aprendí a tomar más tiempo en cada lugar, aún si hacía pocos kilómetros manejando cada día. Con Marie y Etienne aprendí un poco sobre vivir en una Kombi, y a amalgamar los tiempos de descanso, cocinar, pasear y manejar. En el caso de ellos, los tiempos los marcan los chicos, así que es muy importante no olvidar las comidas, y también encontrar siempre tiempo de recreos.

     Fui junto a ellos hasta una pequeña ciudad en las montañas con la esperanza de encontrar kayak o canoas gratis, según el consejo de un alemán viajando. Resultó que para que el kayak fuera gratis había que pagar el camping, y en eso estábamos de acuerdo ambos grupos que no valía la pena. Ellos tenían ya que regresar a sus rutinas francesas por lo que al otro día volvieron al sur para tomar el ferry de salida de Noruega. Yo hice un poco más de Norte en busca de un camino de montaña, y desde temprano apliqué lo aprendido con mis amigo franceses y me tomé una mañana para hacer un trekking a la cima de una montaña (una montaña bajita). Y cada día manejaba los kilómetros que me inspiraba, y frenaba donde me inspiraba. Así fue como una noche, en pleno camino de montaña, me encontré con un embotellamiento. Me parecía muy raro eso, pero todos los otros autos iban ordenados en fila y nadie intentaba rebasar a los otros para adelantarse, así que me imaginé que eso era lo correcto a hacer. En un espacio al costado de la ruta vi un auto detenido y me bajé para preguntarles si sabían de porque la fila. Y lo sabían: es que estaban bajando las ovejas de las montañas, donde las llevan a pastar en verano, y habían miles cruzando la ruta. Antes de tener tiempo de pensarlo dos veces me elegí una salida que ya venía vigilado, fui a donde había ya visto otro camping car estacionado, y me decidí a pasar la noche.

     En esa noche, y la siguiente mañana, conocí a una familia noruega ¡que era parcialmente responsable por esas ovejas! Resulta que los granjeros, durante el verano, le pagan a otros para que cuiden sus ovejas por las montañas; montañas del estado que subvenciona esta actividad para mantener controlado el pasto y la maleza. Una idea redonda. Y será que el destino existe, porque hablando de que podía hacer yo paseando me hicieron notar que uno de los lugares donde yo quería ir, Kjerakbolten, se me había quedado atrás ¡unos 50 kilómetros! No lo dude mucho y me volví para atrás, además vigilando que iba a tener sol dos días seguidos, y lluvias feas los siguientes dos.

     Llegué al estacionamiento y lo primero que hizo el cuidador fue ¡¡¡sacarme una foto!!! ¡Espectacular! Y cuando intenté decirle en broma que el precio era subirla a Facebook, me dijo que me dejaba estacionar ¡gratis! Yo ni sabía que se tenía que pagar, y ya estaba recibiendo un regalo. Hice la caminata esa misma tarde, con el tiempo justo que resultó no ser tan justo, y volví acompañado de una nueva amiga. Esta chica, que había hecho una rápida escapada desde Polonia con su amiga, me presentó a su host de CS (vivan la casualidades) y a su amigo, quien se ofreció a pagarme la ducha de esa noche (en realidad después encontré unas fichas extras, así que yo le terminé invitando a él una ducha). Bajar al pueblo de Lysebotn no fue tan terrible con creía…. Al día siguiente tuve que subir, y eso si fue terrible, y lo fue porque esos simples 6 kilómetro ¡me tomaron 40 minutos en subir!

     Ese día era el segundo que tenía sol antes de que viniera la lluvia, así que apreté bien el acelerador y me fui derecho a subir a Preikestolen (Pulpit’s Rock, la Roca del Púlpito). Ésta creo que es la foto más típica de Noruega, y con justa razón, ya que además de ser un lugar impresionante, es del Top 3 el de más fácil acceso. No solamente porque el camino está todo arreglado por Sherpas de Nepal, sino que además es el camino más corto de los 3. El lugar es impresionante, la vista espectacular, y el vértigo que te da pararte en una saliente con caída libre de unos 600 metros te deja tieso. Por suerte tenía arreglado con un Couchsurfer donde dormir, y me quedé a descansar 3 noches. Una de esa la dormí en la Kombi, para dejar la habitación a una pareja Neozelandeza-AlemanoHungaro con quienes volvería a encontrarme más adelante.

     Noruega es espectacular. En cada esquina te encontrás con algo que te deja boquiabierto, sin poder explicar lo que vez. Y además le suma la gente que vive, que aunque los Noruegos amen su privacidad y su espacio, son súper amables y siempre atentos. Y están los extranjeros que viven aquí, como la familia que me hospedó en Ulda de último minuto. Ella Polaca, él Ingles, y los hijos trilingües. Me compartieron su hogar por una corta estadía, con una pequeña caminata incluida. De ahí partí a encontrarme con mi pareja amiga, quienes me iban a iniciar formalmente en el Dumsper Diving. Y lo hicieron esa misma noche, a 5 minutos de donde los recogí en la ruta. ¡GRACIAS! Era justo lo que necesitaba aprender para impulsarme a viajar viviendo como me gusta vivir viajando.

     Compartí el viaje con Shirkan y Marcus un par de días, más que nada porque ellos se morían por pasear en un Kombi. Así que encontramos donde dormir esa noche, y al día siguiente hicimos una buena caminata hasta un impresionante glaciar. De ahí bajamos a Odda e hicimos un poquito de Recuperación en el supermercado local. Mientras estaba ahí, cabeza dentro de la basura, se me acercó un francés a saludarme y me contó que él tenía una Combi también (lo franceses la llaman Combi, con “c”). Él se fue a buscar a sus amigos, y yo seguí recolectando fruta de la basura, que después pasaríamos una hora limpiando. Sin estar muy seguros arriesgamos un lugar donde dormir, que terminó siendo perfecto. Nos reencontramos con otros viajeros que habíamos visto en el glaciar, y entre la pereza y el día lindo estuvimos sin hacer nada productivo desde la mañana hasta la tarde. Mis dos amigos se fueron con los otros viajeros, aprovechando un semi-dedo en su dirección, y yo me fui a estacionar al comienzo de la caminata para Trolltunga.

     Se le estima entre 10 y 12 horas a la vuelta completa, por lo que me levanté temprano. A las 9. Y tomé mi desayuno sin mate, porque andaba apurado, pero me preparé la mochila con toda la paciencia. Me llevó menos de 4 horas llegar a la “Lengua”, y es tan impresionante como uno se lo imagina. Después de mi breve almuerzo y de las foto de rigor, yo quice caminar un poco más y seguí por el sendero hacia otro Preikestolen que señalaba mi mapa. Creo que nunca sabré si lo encontré, porque al igual que otros caminantes que estaban en el preciso lugar marcado, no había manera de saber si a ese punto lo llamaban asa. Lo que sí, la caminata extra valía la pena porque todo nuevo ángulo de esos impresionantes fjordos vale la pena. La bajada fue más lenta, con compañía de unos chicos con quienes empecé a hablar mientras caminábamos y con quienes decidí seguir hablando toda la bajada.

     Al día siguiente salí hacia Bergen. No era mucho el camino, peo igual no llegué. Tuve un problema mecánico, dentro de un puente de como 12 kilómetros, así que entre el pánico y llamé a la grúa. GRAVÍSIMO ERROR. Yo creyendo que quizás, ya que hay que pagar peaje te incluían una mecánica ligera… y no, hay que pagar cuando viene una grúa, y se paga caro. Y duele más cuando lo que descubre como problema es lo más básico del motor: la luz del platino. Yo culpo al túnel y al pánico.

     El viaje continuó, sí logré llegar a Bergen eventualmente (después de una segunda rotura casi en el mismo lugar exacto in el mismo túnel) y pasé alguno pocos días allí arreglando mi cámara y disfrutando de una cómoda casa.

     Ya vendrán más historias; ¡esto solo se pone mejor!


¡Nos vemos por el Mundo! Y, por favor, ¡no se olviden de ser Felices!

martes, 27 de septiembre de 2016

Noruega 1/2: los primeros días hacia Lindesnes Fyr

     Noruega es el primer viaje tan organizado que recuerdo hacer en muchísimo tiempo. Tengo objetivo claro al que quiero llegar, una ruta previa marcada (que sufre modificaciones, claro), voy averiguando los lugares para parar y me hago un recorrido para cada día. En fin, parece que estoy creciendo.

     Fue la misma persona que me enseñó que Noruega no estaba en la Unión Europea, y que por lo tanto podía escapar de mis 6 meses viniendo acá antes de Rusia, la misma que me explicó de la existencia de Nordkapp y me plantó la semillita de la idea de llegar. La idea de ver los puntos extremos de los lugares es algo que pienso desde el Reino Unido, pero que uno de esos puntos sea el más extremo (norte en este caso) del continente europeo, y que esté dentro del círculo polar, ¡eso le da un sabor aventurero mucho mayor!


     De cualquier manera, antes de ir a lo más al norte había que ir a lo más al sur. Y hacia allá salí, hacia el Faro de Lindesnes, el punto más austral de Noruega. Para la primera parada me habían hablado de un "Fin del Mundo", Verdens Endes, y como yo tengo un no-se-que especial hacia los finales de mundo, me sentí muy atraído. Todavía hoy  sigo dudando de porque el nombre, teniendo en cuenta que no es ni un punto extremo ni me imagino a los Noruegos confundiéndose con que ahí se terminaba el mundo... si tiene el “look” de un Finisterre, eso si lo tiene.






    Saliendo de ese conjunto de islas, al frenar para encontrar en mi mapa lo que andaba buscando, se frenó a mi lado una camioneta para ofrecer su ayuda, creyendo que yo andaba con problemas mecánicos (semanas después descubriría lo raro que es que esto ocurriera; que alguien frene... los problemas mecánicos no son raros). Después de una breve charla a través de las ventanas, nos bajamos de nuestros vehículos para seguir hablando. Y además de algunos regalos, me dio geniales consejos sobre que ruta hacer más al norte. E incluso de donde dormir esa misma noche. Risør resultó ser una excelente parada antes de apretar los pedales y llegar al Fyr. Un pequeño pueblo donde me pude relajar durmiendo dos noches, y pasear haciendo turismo como necesitaba realmente hacer.






     El lugar del Faro de Lindesnes es simple y conciso, con lindas caminatas marcadas y un faro antiguo que siguen cumpliendo su labor de salvar navíos de los peligros de las costas rocosas. En aquel lugar me reuní con mis primero compañeros de viaje, una pareja de franceses que estaban en Herräng y que ya me había dicho que iban a Noruega también después de lo bailes





     Con Etienne y Anne Marie, ellos en un VW T3 con sus dos hijos, comparti lo siguientes días de viaje, que me enseñarían a como viajar. Claramente, estoy creciendo.

ALLÁ VAMOS


martes, 23 de agosto de 2016

Baile y Magia en Herräng

     El Herräng Dance Camp fue una experiencia mágica. Y sin usar el término a la ligera, creo haber vivido momentos verdaderamente mágicos en aquel lugar en el cual viví 7 semanas en comunidad con tanta gente con un amor en común: el baile.

     La magia empieza al principio del año, cuando en la casa de Nico festejábamos el año nuevo con una fiesta de blues. Hablando con la gente al azar surge en la charla que yo pensaba ir a Europa y alguien me comento sobre un festival o un campamento de baile en Suecia. Pregunté, indagué y en cuanto pude apliqué para un trabajo. Había que hacerlo a principios de año, pero el proceso estaba retrasado por complicaciones y cambios. Al final recién hice la aplicación formal cuando yo ya estaba en Nueva York camino a Europa, a mediados de Febrero, y como la respuesta se tomaba mucho tiempo en llegar me empecé a imaginar otros rumbos.

     Tarde pero seguro me confirmaron el puesto, para 3 de las 7 semanas que yo podía trabajar. También pensaba tomar clases un par semanas, y no se puede hacer ambas cosas al mismo tiempo, así que parecía que iba a tener 2 semanas sin nada que hacer. Fácilmente manejable. Terminé trabajando las 7 semanas en distintos lugares, sin tomar clases, solo viviendo la vida del campamento.

SUBIENDO GENTE Y COSAS A LA KOMBI

     También planifiqué la ida para compartir los gastos, arreglé con otros bailarines para llevarlos desde Estocolmo o desde el aeropuerto (incluso levante el bolso de Jenny que quería ir en bicicleta), y llevamos magia a Herräng en la forma de caramelo recuperados de la basura de un supermercado.


DUMPSTER DIVING ANTES DE LLEGAR (DE ACA SALDRÍAN CARAMELOS)

EL PRIMER CARTEL CON NUESTRO DESTINO... ¡VAMOS!

¡LLEGAMOS!
(ESE PASTO LO CORTARON POCO DEPUÉS DE LA FOTO)
     Sin saber a dónde había llegado, como funcionaba exactamente el Camp, donde iban las cosas y que iba a pasar cuando empezara, la primera semana de trabajo, la semana de “Set Up”, sería la preparación y construcción de todo lo necesario. Desde las grandes carpas donde se dan clases, en donde yo pasé la mayor parte de mi tiempo, hasta la preparación de los lugares que durante el año se usan para otras cosas (como la Escuela o la Biblioteca) y que iban a ser usadas para hospedaje o para baile. Trabajo intenso, siempre de buen humor, con muchos chistes cruzados, y todo eso inmerso en la maravillosa mezcla de culturas que se genera en un ambiente con gente de diversos países con una pasión en común.

LA PRIMER COMIDA EN HERRÄNG

Y UNA DE LAS PRIMEAS NOCHES EN HERRÄNG :p

EN LA FILA PARA COMER PASAN COSAS INUSUALES...
... COMO MASAJES O DAR DE COMER NACHOS CON SALSA

     Las cinco semanas siguientes, en las que el Dance Camp funciona como tal, hay una rutina cotidiana que envuelve todo, y sin embargo para los que vivíamos y trabajábamos ahí cada día era distinto. Los horarios pueden ser más o menos parejos (en Limo por ejemplo un día nunca es igual al anterior, y uno se entera lo que va a hacer la noche anterior; en la Hell’s Kitchen los horarios son los mismos todos los días, pero la gente que viene a comer no aparece ni se siente todos los días igual; y ni hablar de los puestos que atienden al público en general y que cada día se juegan la lotería).

EN RECEPCIÓN TE PUEDEN VENIR A CANTAR SERENATAS A MITAD DE LA NOCHE



EN LIMO PODES IR DE EXCURSIÓN A UNA HELADERÍA DE ENSUEÑO

     Lo que siempre hay es fiesta, baile, swing… y otras cosas. Y lo que más disfruté yo personalmente fue la compañía. Los amigos, estar tirados en algún lado, con una bebida o sin, hablando, escuchando música, viendo una película, bailando, yendo a bailar, jugando algún juego, o cualquier otra cosa que puedas imaginarte.

SACABA UNA FOTO, Y ME DEDICABAN UN SOLOO
O EN OTRA FOTO, ME ALEGRABAN CON UNA SONRISA


¡HASTA VESTIDO DE PANCHO TE SACAN A BAILAR LAS LINDAS! 

LA CASA DEL PUEBLO (O FOLKETS HUS), DONDE MUCHA DE LA MAGIA OCURRE


Y CUANDO LA LOCURA DE LA GENTE GENERA UNA FIESTA ESPONTANEA

¡ CON TANTO LOCO LINO EN ESCENA!
     En la última semana el trabajo consistió en desarmar todo lo armado y de volver a poner cada cosa en su lugar. Más importante, esa semana final fue la semana de las despedidas. Todos los que estábamos ahí nos conocíamos, en su mayoría, hacía algunas semanas. Algunos habíamos estado juntos todas las 7 semanas. Y aunque algunos éramos novatos, otros habían estado en Herräng ya varias veces, así que las amistades eran más antiguas aún… Y todos nos fuimos. A todos se nos pinchó la burbuja y todos tuvimos que continuar. Algunos volvieron a sus casas y sus rutinas, otros siguieron viaje hacia algún nuevo destino, otros viajaron hasta su nuevo trabajo, y todos vamos a recordar esas semanas en que tuvimos la oportunidad de alejarnos de los problemas cotidianos y envolvernos en una manta de magia y baile.

HASTA LOS SAPOS SON CUIDADOS

Y NOSOTROS RECIBIMOS REGALOS EN LA PLAYA

Y algunos de nosotros podemos tener la suerte de volver.


PARA LA DEPEDIDA, NOS TOMAMOS UN TE CON JENNY EN EL NUEVO JARDIN DE LA CASA


¡GRACIAS CARO POR LAS FOTOS!
SI LES GUSTARON, VEAN MÁS EN https://500px.com/carolinacomposto


miércoles, 1 de junio de 2016

Desde Paris a Suiza en Kombi, volver al nomadismo

PRIMER PICNIC RUTERO, PRIMERA AUTOFOTO

PRIMER MAÑANA, PRIMEROS MATES
     Volver a salir a la ruta fue una experiencia renovadora. Desde el viaje de vuelta de Lima, exceptuando un desvío a Uruguay y una escapada a Rosario,  con la Kombi no había salido a pasear en mis términos. Con esto me refiero a viajar lento y pausado. Incluso el viaje de Perú a Argentina fue a las apuradas para llegar a un casamiento al que nunca me presenté. Luego del viaje en barco de la Causita, lo más parecido a un paseo que hice en la Kombi fue ir desde Bremerhaven hasta Paris, que fueron 1000 kilómetros en 10 días, pero siempre con el apuro de llegar a una cita fijada.


DESDE EL PRINCIPIO, ENCUENTROS FAMILIARES
     Después de las vacaciones familiares por Chipre y Egipto, estuve un mes y medio en la casa de mi prima Moni en Paris preparando y armando el interior de la Causita, el habitáculo que hace de casa (que está explicado en otro artículo). Y cuando todo estuvo listo, todos los muebles armados y todas las cosas ordenadas dentro, me fui de Paris.





AMIGOS AL COSTADO DEL CAMINO

     Los primeros 3 días fueron de prueba, un test en la ruta. Hice 450km hasta Lyon, donde me volvía a encontrar en casa de familia, de mi prima Sonia. Ahí me quedé también unos 5 días disfrutando de la buena compañía y el amor familiar.

MÁS O MENOS ASÍ QUIERO USAR EL TECHO

POSTALES DE LYON 1
POSTALES DE LYON 2


POSTALES DE LYON 3

     Fue entonces, el viernes que salí de Lyon, que sentí realmente volver a viajar. Volvía a la ruta. Volvía a encarar la vida de nómade que me tiene cautivado desde hace 5 años. Y me sentía que recién ese día lo hacía en Kombi, y que hasta entonces la Causita había sido únicamente un vehículo de viaje y no un hogar ambulante. Ese día se convertía definitivamente en mi hogar, en donde habré de vivir los siguientes días, meses, o años.


Así fue que de nuevo estaba viajando a 60 km por hora.



POSTALES DE GENEVA 1

POSTALES DE GENEVA 2


     Dormí una noche en el último pueblo de Francia antes de entrar en Suiza, y pasé dos días de CouchSurfing en Geneva antes de irme a la zona de Gruyere (a la búsqueda del queso). De ahí, por la recomendación de una pareja de suizos que encontré una noche me dirigí hacia el Jaunpass, un paso de montaña a 1500 metros de altura sobre el nivel del mar, en mi camino hacia Interlaken. Ya antes de llegar allí arriba venía escuchando un ruido feo, que me hacía andar nervioso y frenar a cada rato; pero no me podía detener, ya que sin un oído de mecánico no iba a poder hacer gran cosa. Seguí bajando desde el paso hasta que ese ruido se me hacía insoportable, no por fuerte pero por constante; y paré en un taller. Me miraron la Kombi y ni me quisieron hablar demasiado, me derivaron al siguiente pueblo donde me iba a encontrar con un taller especializado en VolksWagen (Clásicos como la Kombi y las T3, y nuevos también).



AL JAUNPASS

¡LA CAUSITA EN LA NIEVE!

LA BAJADA
     Hoy hace más de una semana que estoy en el pueblo de Latterbach, al que llegué haciendo ruido a rulemán roto a un taller y Manfred Balmer me recibió con los brazos abiertos. Luego de dar una vuelta conduciéndola, me dijo que la dejábamos en el taller y la reparábamos a la mañana siguiente. Luego me presentó a su familia en casa de su hija, quienes de la primera idea de compartir la cena esa noche, me invitaron a quedarme de invitado en su casa.

LATTERBACH, NADA MAL PARA ESTAR OBLIGADO A QUEDARSE

     Freddy me está ayudando a reparar todas aquellas cosas de la mecánica de la Causita que la hacer rodar, y todas esas cosas que si se rompen podrían dar un fin inesperado al viajar.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

Desde los Alpes Suizos, la zona de Berner Oberland, rodeado de gente amorosa,
Les mando saludos y gracias por acompañarme.
¡No se olviden de ser Felices!