La Lluvia Boliviana, una odisea en si misma

Pocos días después de que publicaba el relato de nuestra odisea en transporte por Bolivia, tuvimos una mayor y mas grave aventura con la lluvia boliviana, esta vez de camping. Después de la odisea que nos dejo en Pucara, visitamos un poco de "La Ruta del Che", una ruta turística de los últimos días de la Guerrilla en Bolivia. Primero fuimos a visitar La Higuera, donde ultimaron al Che, y Valle Grande, donde lo expusieron a su cuerpo. Y de ahi fuimos al pueblo de Samaipata a encontrarnos con nuestros amigos Seba y Clari. Samaipata había sido recomendado como un lugar espectacular para pasar unos días de relax y descanso. Nos instalamos donde los chicos estaban de voluntarios, el camping El Jardín, un lugar hermoso. Con decir que de los mas de 10 días que estuvimos ahí acampando, excepto para hacer compras, salimos solo 1 día. Para el fin de semana de Pascua habíamos conseguido un trabajo ayudando en un restaurante y nos acostábamos cansados; yo, el sábado, no había ido a trabajar porque estuve todo el día descompuesto, sintiéndome muy mal de la panza. Llego entonces la madrugada del domingo, a eso de las 5 am, antes de que se asomara el sol, y now despertaron unos gritos histéricos. Llovía, así que pensamos que alguna chica borracha se había mojado. Pero no era solo eso. Cuándo me quise asomar y me senté, me sentí raro, como flotando. Toque a los costados de la carpa y no estaba solo mojado, había mucha agua. Le dije a Julia "estamos flotando!", "¿Qué?", "¡Estamos flotando! Nos estamos inundando". Abrí el cierre para mirar afuera y ví que lo que solía ser un hermoso camping ahora era una laguna de 100metros cuadrados, y medio metro de profundidad! Salí corriendo, agarré las cosas de valor, y fui a la cocina a dejarlas. Para cuando volví a la carpa, el agua me llegaba casi a la cintura. Y así arrastre la carpa hasta donde había visto tierra seca, que ya no lo era cuando conseguí llegar. Con Julia intentamos poner las cosas a buen recaudo lo mejor que pudimos, y después fui a ayudar a Sebi y Clari que acampaban en otro lugar (según cuentan fui la viva imagen de tarzan, ya que con todo yo seguía en cueros y calzones). Corrimos todos cuando escuchamos que la cocina se inundaba, y rescatamos lo que pudimos. El lugar que yo había elegido para dejar las cosas de valor se llenó de agua, y días después confirmamos que habíamos perdido la cámara réflex de Julia. La computadora se salvó, al igual que los celulares, pero todo incluyendo documentos se había mojado y tomó días secarlos bien. Finalmente la lluvia paro, la inundación dejó de crecer, y pudimos recuperarnos. Con el pasar de las horas y los días supimos que los tres Campings céntricos habían sufrido lo mismo, algunos peor que en el nuestro, con gente que perdió mochilas enteras y carpas destrozadas. Resulta que la lluvia no es nuestro aliado en Bolivia, y vamos a planificar mejor para los desastres a futuro. ¡Saludos a todos! ¡Nos vemos por el mundo! Y a pesar de las desgracias: ¡¡¡NO SE OLVIDEN SE SER FELICES!!!

Comentarios

  1. que aventura! pero cambien que energiza la de ustedes dos, viajero incansable e invencible mi hijo junto a Julia que a pesar de ser su primer experiencia se las trae......los felicito...los extraño

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