viernes, 13 de marzo de 2015

Nuestro paso por el Norte de Chile

     Hace mucho que no escribo nada acá, y pasaron muchas cosas en este viaje, así que voy a publicar un corto relato de nuestro paso por el Norte de Chile, y en las próximas semanas voy a escribir más notas con mayor detalle de estos días.
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FESTEJANDO LA ENTRADA A CHILE

     Nuestra estadía en Chile fue, de principio a fin, una muestra de la solidaridad y buena onda que podemos encontrar en la ruta. Empezando por Fito en Atacama, que nos dejó quedarnos en su casa por una semana mientras él estaba fuera (de viaje en Santiago o durmiendo en otra casa). Después en Calama con Reinaldo, que además de compartir su casa con nosotros, nos llevó hasta Iquique ida y vuelta sin pedir nada a cambio. De ahí pasamos dos noches en dos pueblitos: en uno dormimos en el patio de la salita de auxilio y en el otro en una casa deshabitada de un campamento obrero, ambas por invitación de los encargados del lugar.

PASEANDO POR SAN PEDRO
     En San Pedro hicimos mucho relax, y un poco de turismo. Estar en la casa de Fito, en medio de un ayllu, que es como un oasis comunitario, una antigua manera de organizarse de los habitantes de la zona, era casi magnético. Nos costaba salir a hacer cosas; y cuando salíamos, nos veíamos impulsados a volver rápidamente. Despertábamos, desayunábamos tranquilos, nos tirábamos a leer en la hamaca. La buena vida de fiaca.
UNA BICICLETEADA POR LOS ALREDEDORES


LOS ESPECTACULARES GEYSERS (AUNQUE NOS DIJERON QUE ESTABAN MEJOR ANTES)

LAS FUMAROLAS DE FONDO
PIES EN AGUAS TERMALES 

EN EL HITO RINCÓN, CON FITO Y GISELLE

PREPARADOS PARA ENTRAR EN LA MINA
     Calama nos quedaba de paso hacia Bolivia, pero la principal razón por la que fuimos es porque nos dijeron que fue votada la ciudad más fea de Chile, y eso es algo digno de atestiguar. En nuestra opinión, son todos unos exagerados: es cierto que no es la más bella, ¡pero definitivamente no es la más fea! Allí paseamos por el paseo peatonal, pudimos hacer la visita gratuita a la mina de cobre de Chuquicamata, y hasta comimos un asado con carne argentina.












     Rei ya planeaba una escapada a Iquique de fin de semana para visitar a su hermano y familia, y nos ofreció un aventón incluso antes de conocernos. Le mangueamos el aventón de vuelta, y nos fuimos a buscar la humedad del mar que ambos conocemos. Aprovechamos para comprar una bolsa de dormir que Julia necesitaba, y nos metimos al mar.

LA IGLESIA DE CHIU-CHIU, LA MÁS VIEJA DE TODO CHILE
     Para salir de Chile nos habíamos decidido por el Paso de Ollagüe, para ir directo hacia Uyuni. Entonces, cuando nos tocó el momento de despedirnos, Rei se ofreció a ayudarnos en nuestro retorno a la ruta acercándonos al pueblo cercano de Chiu-Chiu. Ahí encontramos la bondad de Wilson, el enfermero de la Posta Sanitaria, que nos permitió armar nuestra carpa en el patio. Y dado que es el pueblo de cultivo de zanahoria, nos deleitamos con sus famosos Queques de Zanahoria.




     Al día siguiente salimos a media mañana a hacer dedo a la ruta, y después de esperar 3 horas frenó una camioneta que en lugar de subirnos a nosotros, nos bajo a la competencia: Clara y Seba, quienes terminarían siendo nuestros socios de viaje y amigos de ruta. Con ellos estuvimos otras 3 horas pidiendo viaje hasta que un camión volcador se ofreció a movernos de lugar hasta Lasana, un pueblo a 10 kilómetros, para ver si había mejor suerte. Y después de estar 2 horas más, decidimos terminar la jornada laboral. Otra vez vimos la bondad chilena cuando Arnaldo, el encargado de cuidar el campamento de obreros de CODELCO local, después de escuchar nuestro cuento, nos abrió la puerta de una de las casas para que abriéramos nuestras bolsas de dormir. También nos llevó en su camioneta a conseguir comida, y de pasada recogimos a Seba y Clara que ya habían ido a armar campamento en otro lado.
PASEANDO Y MIRANDO LOS TRENES,ESPERANDO QUE VOLVIERA LA LUZ EN LA FRONTERA


     Temprano a la mañana siguiente, con la información de que los camiones y buses pasan a primeras horas hacia Bolivia, nos levantamos antes del amanecer a hacer dedo en la ruta. Y al poco rato (como una hora y media, pero con un trafico de menos de 10 vehículos) nos levantó una familia plurinacional con padre boliviano, madre peruana e hijos chilenos. Con ellos cruzamos la frontera y llegamos a Uyuni, pasando durante el camino: un corte de luz en una frontera, un desbarranco del auto y un accidente de moto.


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DE DESPEDIDA, UNA RE LINDA FOTO NUESTRA!
     Hoy estamos en Sucre, la Capital constitucional de Bolivia, con casi un mes en este hermoso país.

Gracias por leer, y ¡hasta la próxima!

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