En Moto por la costa Patagónica! Uniendo Ushuaia con Viedma!

Una locura! Cuanto coraje! Que inconsciente!
Así empezaba cargada Julieta, más prolija y menos cargada, en el Paso Garibaldi.
     Todas cosas válidas para decir de alguien que decide hacer más de 2000 kilómetros a una velocidad máxima de 60km/h y con paradas obligadas cada 150km (aprox) para cargar nafta... en una ruta donde hay veces que por 400km no se ve ningún surtidor!!!

Decisiones importantes al empezar el 2do día
     Pues bien, yo no tenía toda esa información cuando el 19 de Febrero decidí salir de Ushuaia montando a Julieta (es el nombre de la moto!). Y en mis primeros 3 días viví todo lo dificil que podía vivir en la moto:
 - Dia 1: monté la moto mal abrigado, y a las media hora en la ruta ya no podía más del frio.  Paré a tomar una foto, y casi no puedo mantener la cámara quiera. Otra hora más y paré en Tolhuin a comer algo caliente... y después fui dos horas sin parar para llegar a Rio Grande y poder entrar en calor!


El refugio en medio de la isla


- Dia 2: con vientos de 45 km/h y rachas de hasta 60 salí a la ruta. No lo pensé. Pero por suerte tuve la inteligencia de no apurar demasiado, y frené en
mitad de la isla en donde pudiera refugiarme.








Final de la primera etapa, el cruce en ferry
de Provenir a Punta Arenas



- Dia 3: Lluvia sobre el ripio. Yo no tenía buena ropa para la lluvia. Y no tengo cubiertas para ripio. Pero a 30km/h se llega a cualquier lugar.









     Y después de eso me equipé un poco mejor, y lo que tuve a aprender fue a manejar una moto en ruta. A que se te duermen las manos, te duele el culo, el viento te sopla la moto al carajo, etcétera. Estando tan al sur, solo me quedaba enfrentarme a la región de más vientos de la Argentina!
Asi me recibió Punta Arenas...
... y así me despidió Puerto Natales!




     Primero fuí de Punta Arenas y a Puerto Natales, en la hermana patria chilena, y caminé unos días como conté en el artículo anterior. Llegué solo y mal equipado, me fui bien equipado y con nueva familia!




Comparando tamaño, cosa de chicos















 El Monumento a los soldados caídos en Malvinas,
en Rio Gallegos

     Después de esa excursión, me puse como meta remontar hacia el norte la Ruta 3 por la costa atlántica de la Patagonia. La parte cordillerana del lado Argentino ya la visité hace muchos años, y desde entonces que quería ver la costa. Entonces arranqué yendo a Rio Gallegos, la primera ciudad de mi periplo. Me encontré con Clara, una fantástica chica que me alojó, y con Comando, del grupo de moteros Depredadores del Camino, que la alojó a Julieta.

La ruta ya me mostraba sus contrastes entre lo que viene y lo que pasó


     A partir de Punta Arenas yo ya estaba mejor equipado, me había comprado un conjunto pantalón y campera técnica, marca Helly Hansen, que me daba la protección contra agua y viento que me estaba faltando. Incluso me compré un bolso estanco, a prueba de agua, que me costó pocas chirolas, pero que me da mucho espacio extra. Y usando toda la ropa que pude encontrar, y que entrara en mi cuerpo al mismo tiempo, logré palear el frío del viento. Solo me quedaban los pies, que por el momento se las arreglaban como podían con doble media y mucho aguante.


Primer gran cambio registrado del cuentakilómetros
(el cambio a 31000 me lo perdí peleando contra los vientos de Rio Grande!)

Piedrabuena, una ciudad rara...
     Mi siguiente parada fue Comandante Luis Piedrabuena, un pequeño pueblo donde cambié mi plan de tirarme en orillas del río a relajarme, por comer, beber con Isabel y sus amigos, y practicar mis habilidades en la maquina de coser mejorando mis alforjas. (De como estoy cargando la moto, y las modificaciones que le hice para la ruta, lo podrán leer mejor en un artículo que todavía no escribí #)
... ciudad bien rara.


















El Bajo de San Julian, justo antes de llegar a Puerto

     En mi ruta había dos ciudades que había hacía tiempo pensado visitar: Puerto San Julian y Puerto Deseado. Cuando miré el pronóstico del viento deduje que si hacía los 100 kilómetros para entrar a Deseado, iba a quedarme parado por el viento casi una semana. Entonces tomé la decisión de saltear esta ciudad e ir directo hacía Caleta Olivia desde San Julian, lo cual me obligaba a hacer el trayecto más largo hasta ahora en un solo día: 360km, entre 9 y 10 horas.
     A San Julian, que estaba a solo 120km de Piedrabuena y sobre la Ruta 3, pude ir sin problemas. Y para dormir en este lugar yo no había conseguido ningún CouchSurfer, así que pensaba buscar un Hotel bien barato; al camping, que es bien barato, yo no quería ir porque para el día largo que tenía delante tenía que salir temprano y desarmar un campamento toma mucho tiempo. Por suerte Bea me había comentado de un ciclista que había dormido en el Gimnasio municipal... así que con mi mejor encanto fui a preguntar si me podría tirar a dormir una noche ahí. Y gracias al pedido del Cabezón, el portero que estaba en ese momento, me dieron alojamiento por esa noche.

Yo pensaba hacer unos calco para regalar, y me estaban por hacer el mejor regalo a mí!
     Un parrafo separado se merece la parada que hice en el pueblo de Fitz Roy (muy lejos del cerro Chalten) en donde conocí a Martin y a otro amigo que había salido a pasear en sus motos desde Caleta, con quienes entablé una breve charla. En esa charla surgió el tema de mis poco aptas zapatillas, y Martin decidió regalarme sus zapatos de seguridad! Con 3 pares de medias térmicas!!!! Un groso.

La ruta al borde del mar...
     En Caleta fui recibido como a los dioses por Maxi y Eze, que me tuvieron de invitado "all inclusive" en su casa. Viendo pelis y comiendo por dos días, nada de turistear. Y como me había invitado Beni a su casa en Rada Tilly, fui a dormir una noche allá que me terminó dando una noche compartiendo con los marinos de Comodoro. Muchas ganas de volver a navegar. Lo más copado de este tramo es que, como me había informado el chico de Turismo de Caleta, los kilómetros entre Caleta y Comodoro Rivadavía son los únicos de TODA LA RUTA 3 que están sobre la costa del Mar... Muy copado!
...en Rada Tilly vi la playa!






     Ya tan cerca, mi siguiente gran destino era la Peninsula de Valdes, donde iba a dormir en Puerto Pirámides en la casa de Paula, una amiga que yo había conocido en mis días en Ushuaia. Pero antes necesitaba una parada intermedia, por lo que frené en Trelew a compartir unos días con Kico y Pryda, con quienes compartí un riquísimo pastel de papa y un paseo por el pueblo "gales" de Gaiman.





     Y entonces llegué a Puerto Piramides y la tan ansiada Peninsula de Valdes. Me habían dicho que era época de Orcas, pero yo me las perdí. Lo que si disfruté fue darle la vuelta a media península, pasear por la playa y ver un espectacular atardecer, y por supuesto el reencuentro con Paula, una amiga que conocí en Ushuaia, con su pareja Gaston y el primo Damian.




El mirador de Puerto Piramides

La moto, la carpa, la playa... que más?
     Me tocó ir a la playa! Gracias a la recomendación de Bea en Piedrabuena, primero visité las Playas Doradas, un pequeño balneario a la altura de Sierra Grande donde no había nadie. Casi casi literal, porque además de estar casi vacío el pueblo, yo me alejé un par de kilómetros para poner la carpa sobre la arena y pasar un día entero de soledad... que por suerte no lo logré cuando me encontré con una señora que iba a "pulpear" y aceptó mostrarme como se hacía... y después me regaló un frasco de pulpo al escabeche!!!


Al salir, mirando por el espejito el cartel de bienvenida


     A Las Grutas también lo visité, casi por obligación, y aunque si pude disfrutar de la hermosura de sus playas y me saqué las ganas de comer una cazuela de mariscos (ganas que me acompañaban desde Puerto Natales!), no pude disfrutar de lo que supuestamente son las aguas más cálidas de la Argentina porque el día no acompañó y el viento soplaba una brisa fresca.




El puente viejo, saliendo de Viedma

     Así, de a poco, llegué a la ciudad de Viedma. Primera ciudad de la Patagonia (hermana con Carmen de Patagones, y que por mucho tiempo fueron la misma). Descansé ya una noche en casa de Ana, y sus papas Marco y Andrea, y tuve un gran paseo por estas dos ciudades con otra chica de CS que estaba de visita, Marcela. Dejo la recomendación de ir al museo en Paragones, porque vale la pena escuchar la historia en lo que por muchos años fue la Puerta a la tierra de los Patagones.






     Me queda una noche por delante antes de entrar en la Provincia de Buenos Aires, y unos pocos días antes de volver a visitar la Capital. Muy lejos aún veo el final de este periplo en moto, así que no desesperen que vendrán más relatos.







Gracias por leer!
No se olviden de ser Felices!


Abrazos desde la Tierra de los Vientos,
Martin







P.D.: una última foto, para explicarles a los que conocen la moto como hago para cargar nafta sin desarmar todo el porta equipaje!
La mejor modificación de Julieta!

Comentarios

  1. Qué bueno que puedas compartir tus experiencia y espero sirvan para que otros se animen. Aunque parezca inverosímil acabas de cambiarle la vida a mucha gente, los que leen en forma directa y sobre los que tendrán efectos los actos de éstos, en forma indirecta.

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  2. ¡Qué hermosa experiencia, Martín! Y qué buen relato. :) Es realmente inspirador. Seguí así. Lamento no haberte podido dar datos más oportunos de blues, pero espero verte pronto para escuchar más de tus viajes. Besotes.

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  3. Ese Martín, que artista, el mail de despedida me ha encantado, ese culito al sol!!! jajaja...
    He leído una parte del blog!!! guapo viaje te estas pegando, que sigas disfrutando, un fuerte abrazo
    Ramón

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