sábado, 22 de noviembre de 2014

El Plan/No-Plan

Hola, ¡tanto tiempo!

Hoy vengo a divagar acerca de esa forma de viajar de la cual me enamoré, en la cual el "Plan" es no tener un plan... como dice el título, el Plan/No-Plan.

¿A que me refiero?

     Yo en un momento de mi viaje decidí viajar sin rumbo fijo, sin un plan que me atara a recorrer unos lugares y dejara de lado otros. Así que estuve comentando por un tiempo que yo viajaba sin plan; siempre aclarando que hasta eso podía cambiar.

     Y entendí a lo largo de mis kilómetros recorridos que eso de viajar completamente sin brújula es imposible. O casi imposible; para mi no fue posible aún. Siempre que salí a la ruta, necesitaba un objetivo aunque fuera lejanos; un norte de referencia.
     Por ejemplo: cuando estuve en Gran Bretaña, yo estaba seguro de ir hasta Escocia. Las ciudades que visité en Inglaterra, o los pueblo perdidos escoceses que visité, no estaba anotados en ningún papel al principió. Pero Escocia si que lo estaba.


     Yo decidí hace unos años que quería darle la vuelta al mundo. Y hace poco aclaré que eso de "vuelta" es muy figurativo, porque de circular mi viaje no tiene nada. Tengo la motivación de recorrer gran parte del mundo, pero si lo hago haciendo muchísimos viajes cortos, o uno de muchos años, no lo se.

Yo tengo un plan de no tener plan. Y hasta ese plan puede cambiar.



Hoy estoy en el borde de un nuevo viaje. Voy a dejar de viajar solo. Voy a viajar acompañado. Y estamos planeando a donde vamos a viajar sin planificar.

...

¿A dónde vamos a viajar? Pierde importancia. El viaje es siempre interior; y mi viaje acaba de duplicarse: tenemos dos interiores que recorrer.



¡No se olviden de ser felices! ¡Hagan lo que hagan!
Nos vemos por el mundo.

viernes, 20 de junio de 2014

De Baires a Resistencia, 1000KM en 3 días en una motito

     Después de Buenos Aires yo quería visitar a una amiga, Julia, que vive en Resistencia, la capital de la provincia de El Chaco. Y luego de las preparaciones y visitas a amigos, y cenas familiares y festividades, partí nuevamente a la ruta. Iba a quedarme solo un fin de semana después de haber recorrido la Costa Patagónica, pero estaba tan cerca de Pesaj que decidí festejarlo en familia. Y como por estos días extras se me acercó la llegada de Semana Santa, decidí apurarme para poder aprovechar los días feriados y salir a viajar lejos de la ciudad con Julia.

El Hospital en Villaguay, en un paseo nocturno
     Haciendo cálculos, me iba a tomar tres días hacer el recorrido con un promedio de 360 kilómetros por día, así que necesitaba pensar en donde pasar las noches. Para la primer noche lo tuve fácil, porque mi gran amigo Ariel "Irumbe" Seneski vive a mitad de la provincia de Entre Rios, en Villaguay, a unos 400km de Buenos Aires. La visita fue corta, pero me fui con la promesa de parar mas tiempo a mi retorno a la Capital. Me tomó solo 8 hora hacer el recorrido, a pesar de haberme pasado del camino más corto y de haber parado casi una hora para almorzar. Ese día tuve la sensación que me estaba acomodando mejor a la moto.

Simplemente Julieta cerca de un molino, en Entre Rios.
Comedor de ruta

    Para la segunda noche estaba un poco más complicado, porque de CouchSurfing nadie me había respondido de las posibles ciudades en mi ruta, así que me lancé a la aventura de no saber donde dormiría. Desde Villaguay había dos opciones en mi horizonte: Esquina o Goya. Esquina fue recomendada como linda para conocer, pero quedaba más cerca de Villaguay y implicaba no avanzar tanto ese día. Goya es una ciudad más grande, más lejos.




La Capilla de San Antonio de Padua
Y del otro lado de la ruta, el ocaso.
     Al llegar a la entrada de Esquina ya estaba acercándose a la hora del ocaso, pero igual decidí intentar llegar a Goya. Había pensado que si no conseguía nada, pagaría algún lugar barato. En medio de la ruta vi un pueblito y quise volver a probar eso de tocar la puerta y pedir que me alojen. Pregunté a los policías, y me dijeron de probar en la Escuela. Pasé por la Iglesia, y el cura me dijo que tenía un grupo grande viniendo por el fin de semana. En la Escuela me aclararon que le habían prestado todo el lugar a los de la Iglesia. En la casa que alquilaba habitaciones no les quedaba lugar. Y en el mercado me dijeron que no podía ayudarme. Desconsolado y abatido seguí viaje, hasta ver a un lado una pequeña Capilla. En la casa vecina había gente, así que me acerqué a preguntar, y me dijeron que podía sin miedo dormir en la galería de la Capilla. Estaba cubierta, y tenía dos entradas así que iba a tener buena protección. Arme la carpa para protegerme de bichos y mosquitos, y me desperté a la mañana siguiente a por un hombre que venía a hacer mantenimiento, y que me tranquilizó diciendo que no creía que fuera nadie y podía levantarme tranquilo.





     Para mi último día en la ruta me quedaban poco menos de 300 kilómetros para recorrer. Arranqué temprano después de un mate desayunador, y pronto me vi en el cruce de la Ruta 12 con la que yo recorría por los pueblos, a unos 120 km de Resistencia, 2 horas. Como era pasado mediodía pregunté donde podía encontrar un lugar rico y barato, y me indicaron avanzar unos 40 km hasta un parador en Empedrado. Pero quiso la suerte que en cuanto salí de debajo del techo de la Estación de Servicio empezó a lloviznar, así que yo pensé "si me voy a mojar, me voy directo hasta la casa de Julia!". Y si lo hubiera pensado dos veces, o hubiera conocido la ruta que tenía delante, ni me movía de esta Estación, simplemente por lo peligrosa que es, lo loco que están los que conducen por ahí, y la lluvia segadora que caía.

     No lo pensé todo eso. Arranqué, le presté mucha atención al espejo retrovisor, y llegué mojado pero contento a ver a mi amiga que hacía tanto tiempo que no veía!


martes, 20 de mayo de 2014

Como salir a la ruta en una Moto de 110cc (presentando a Julieta en sociedad)

     Cuando después de 30 meses viajando decidí volver a Argentina, una de las cosas que me motivaron era que yo había dejado mis pertenencias en casa de amigos en Ushuaia. Yo no había salido con todo muy planeado, y no sabía cuánto tiempo viajaría, por lo que no le había dado muchas vueltas "te dejo esto, lo vuelvo a buscar en unos meses" es todo lo que dije... y al volver a mi último hogar, también me encontré con la moto que había depositado en lo de Facu: una Beta BS110 del 2005 que yo le había comprado a mi hermano unos años antes de mudarme de Buenos Aires.

     Al llegar a Ushuaia, fui a ver la moto. Habiendo averiguado antes como reanimar una moto parada dos años, yo iba con la idea de ver si ella quería volver a la vida. Me lo imaginaba como la creación del doctor Frankenstein: yo le iba a dar el shock, y vería si funcionaba o no. Lleve un litro de aceite nuevo, que le cambié, e intenté arrancarla. Pateé pero no arrancó. Entonces se me ocurrió mirar el tanque de nafta. Me había olvidado la gasolina, entonces le pedí un poco prestado a los dueños de casa y pateé nuevamente.

Una foto de mi moto Julieta antes de pintarla


     ¡Arrancó! ¡¡¡¡ESTA VIVA!!!! grité con la mayor alegría. Y creo que fue en ese mismo instante que lo decidí: me iba a ir manejando un moto desde Ushuaia a Buenos Aires. A una compañera tan fiel, que incluso con esos años de abandono me responde a mi primer mimo, no se la puede dejar.


     Pero una cosa no implica la otra, y que ella arrancará no quería decir que estuviera lista para la ruta. A simple análisis habían dos problemas que sortear:

  1. Como hacer para cargar nafta cada 150 kilómetros, cuando en la Patagonia hay veces que las estaciones de servicio están cada 400.
  2. Como cargar el equipaje que iba a tener.

     Encaré el problema número 2 primero. Empecé a investigar en Internet, preguntar a los amigos, rascarme el coco pensando ideas, y al final me decidí por crear un portaequipaje. No me servía adaptar un porta baúles, lo más común en motos, porque yo soy de base un mochilero, y un mochilero viaje con su mochila. Y la mochila no entra en un baulcito de moto. Con todo esto, el portaequipaje lo iba a tener que armar desde cero.

     Mientra planeaba el portaequipaje, noté que el asiento trasero no se iba a poder levantar, y es necesario levantarlo para poder acceder al tanque de nafta. Entonces, además de un bidón de nafta por si no había estaciones de servicio en mi ruta, necesitaba un "acceso rápido" al tanque. Y buscando mucho por Internet, no encontré soluciones. Por lo que nuevamente tuve que acudir a mi astucia para solucionarme la vida.

     Y por si fuera poco, mirando y mirando a la moto me dí cuenta que estaba medio decaída, y que no le vendría nada mal un lavado de cara. Y decidí, entre tantas cosas, pintarla un poco.


¡Y empecé a trabajar!


PRIMERO: La Pintura

     Esto fue relativamente fácil. Elegí hacerlo con aerosol, por su facilidad. Y hoy recomendaría hacerlo con más tiempo y mejor pintura. Por más que el aerosol es rápido y fácil (y si uno lo pinta en el bosque como hice yo, ni siquiera ensucia!) mancha todo lo que toque por un largo tiempo.

     Lo difícil que me trajo complicaciones, fueron los paneles traseros. Por un momento creí que no iba a poder ponerlos, así que si piensan en sacarlos les recomiendo prestar MUCHA atención a como salen y como deberían volver a entrar. Y también el de la rueda delantera, para el cual es necesario sacar la rueda para poder sacarlo y pintarlo cómodamente.

El estado anterior de mis paneles
Así estaban...
... y así quedaron.

Secándose a la sombra

SEGUNDO: La Nafta

     Viendo la imposibilidad de acceder al tanque de nafta si se bloquea el asiento trasero al llevar equipaje, que era la única alternativa viable que yo veía, entendí que iba a tener que buscar un modo de acceder al mismo. Y como buen Ingeniero, se que el camino más corto entre dos puntos es una linea recta... Y eso cree: un hueco en el asiento para poder acceder directamente al tanque sin necesidad de levantar el asiento; y sin necesidad de acudir a modificaciones en el tanque de nafta o a la toma de nafta por parte de la moto.

     Con la ayuda de herramientas complejas, encaré la labor. Y como esta compleja labor es difícil explicar en palabras, dejaré que las foto hablen por si mismas:

El asiento antes de empezar.
Quitando las grapas para poder trabajar.
Con un sierra, corte el círculo en el plástico.
Y con un cuchillo de serrucho, el agujero en la goma.

Cinta para que la goma no se desarme.
Y siempre es bueno marcar en que dirección van las cosas!
Y con la ayuda de un embudo, la nafta entra sin problemas!


TERCERO: El Equipaje

     Ya estaba entregado a la realidad que iba a tener que hacerlo todo yo mismo, para bien o para mal, por lo que andaba con el ojo ávido para encontrar materiales! Encontré una mesa vieja que me regaló Juanchi, de la cual saqué la estructura metálica; de Internet tomé la idea de que el portaequipaje se apoyara sobre el asiento, así trabajaba de amortiguador también; medí la moto y dibujé posibles diseños; hablé con Facu que me ayudaría en el soldado y en el corte&confección de la estructura; y un buen día lo instalamos:

Las estructura, presentada esperando la soldadura
El momento mismo de la unión



Algunos ajustes y rediseños
Últimos retoques


El Facu, posando frente a la estructura terminada!



ETCÉTERA

     Y como es de esperar, hubo imprevistos y otros arreglos. Por un lado, ya sabía yo que iba a tener que limpiar carburador, filtro de aire y cambiar los filtros de gasolina.



     Y también, un mal día me chocaron, levemente, y al hacerlo me reventaron el guarda barro delantero. Así que acudí nuevamente a sofisticadas herramientas para arreglarlo...







     Después de todo eso, ella estuvo lista. Y fue bautizada. Desde ese día se la conocería como...


Julieta



martes, 1 de abril de 2014

En Moto por la costa Patagónica! Uniendo Ushuaia con Viedma!

Una locura! Cuanto coraje! Que inconsciente!
Así empezaba cargada Julieta, más prolija y menos cargada, en el Paso Garibaldi.
     Todas cosas válidas para decir de alguien que decide hacer más de 2000 kilómetros a una velocidad máxima de 60km/h y con paradas obligadas cada 150km (aprox) para cargar nafta... en una ruta donde hay veces que por 400km no se ve ningún surtidor!!!

Decisiones importantes al empezar el 2do día
     Pues bien, yo no tenía toda esa información cuando el 19 de Febrero decidí salir de Ushuaia montando a Julieta (es el nombre de la moto!). Y en mis primeros 3 días viví todo lo dificil que podía vivir en la moto:
 - Dia 1: monté la moto mal abrigado, y a las media hora en la ruta ya no podía más del frio.  Paré a tomar una foto, y casi no puedo mantener la cámara quiera. Otra hora más y paré en Tolhuin a comer algo caliente... y después fui dos horas sin parar para llegar a Rio Grande y poder entrar en calor!


El refugio en medio de la isla


- Dia 2: con vientos de 45 km/h y rachas de hasta 60 salí a la ruta. No lo pensé. Pero por suerte tuve la inteligencia de no apurar demasiado, y frené en
mitad de la isla en donde pudiera refugiarme.








Final de la primera etapa, el cruce en ferry
de Provenir a Punta Arenas



- Dia 3: Lluvia sobre el ripio. Yo no tenía buena ropa para la lluvia. Y no tengo cubiertas para ripio. Pero a 30km/h se llega a cualquier lugar.









     Y después de eso me equipé un poco mejor, y lo que tuve a aprender fue a manejar una moto en ruta. A que se te duermen las manos, te duele el culo, el viento te sopla la moto al carajo, etcétera. Estando tan al sur, solo me quedaba enfrentarme a la región de más vientos de la Argentina!
Asi me recibió Punta Arenas...
... y así me despidió Puerto Natales!




     Primero fuí de Punta Arenas y a Puerto Natales, en la hermana patria chilena, y caminé unos días como conté en el artículo anterior. Llegué solo y mal equipado, me fui bien equipado y con nueva familia!




Comparando tamaño, cosa de chicos















 El Monumento a los soldados caídos en Malvinas,
en Rio Gallegos

     Después de esa excursión, me puse como meta remontar hacia el norte la Ruta 3 por la costa atlántica de la Patagonia. La parte cordillerana del lado Argentino ya la visité hace muchos años, y desde entonces que quería ver la costa. Entonces arranqué yendo a Rio Gallegos, la primera ciudad de mi periplo. Me encontré con Clara, una fantástica chica que me alojó, y con Comando, del grupo de moteros Depredadores del Camino, que la alojó a Julieta.

La ruta ya me mostraba sus contrastes entre lo que viene y lo que pasó


     A partir de Punta Arenas yo ya estaba mejor equipado, me había comprado un conjunto pantalón y campera técnica, marca Helly Hansen, que me daba la protección contra agua y viento que me estaba faltando. Incluso me compré un bolso estanco, a prueba de agua, que me costó pocas chirolas, pero que me da mucho espacio extra. Y usando toda la ropa que pude encontrar, y que entrara en mi cuerpo al mismo tiempo, logré palear el frío del viento. Solo me quedaban los pies, que por el momento se las arreglaban como podían con doble media y mucho aguante.


Primer gran cambio registrado del cuentakilómetros
(el cambio a 31000 me lo perdí peleando contra los vientos de Rio Grande!)

Piedrabuena, una ciudad rara...
     Mi siguiente parada fue Comandante Luis Piedrabuena, un pequeño pueblo donde cambié mi plan de tirarme en orillas del río a relajarme, por comer, beber con Isabel y sus amigos, y practicar mis habilidades en la maquina de coser mejorando mis alforjas. (De como estoy cargando la moto, y las modificaciones que le hice para la ruta, lo podrán leer mejor en un artículo que todavía no escribí #)
... ciudad bien rara.


















El Bajo de San Julian, justo antes de llegar a Puerto

     En mi ruta había dos ciudades que había hacía tiempo pensado visitar: Puerto San Julian y Puerto Deseado. Cuando miré el pronóstico del viento deduje que si hacía los 100 kilómetros para entrar a Deseado, iba a quedarme parado por el viento casi una semana. Entonces tomé la decisión de saltear esta ciudad e ir directo hacía Caleta Olivia desde San Julian, lo cual me obligaba a hacer el trayecto más largo hasta ahora en un solo día: 360km, entre 9 y 10 horas.
     A San Julian, que estaba a solo 120km de Piedrabuena y sobre la Ruta 3, pude ir sin problemas. Y para dormir en este lugar yo no había conseguido ningún CouchSurfer, así que pensaba buscar un Hotel bien barato; al camping, que es bien barato, yo no quería ir porque para el día largo que tenía delante tenía que salir temprano y desarmar un campamento toma mucho tiempo. Por suerte Bea me había comentado de un ciclista que había dormido en el Gimnasio municipal... así que con mi mejor encanto fui a preguntar si me podría tirar a dormir una noche ahí. Y gracias al pedido del Cabezón, el portero que estaba en ese momento, me dieron alojamiento por esa noche.

Yo pensaba hacer unos calco para regalar, y me estaban por hacer el mejor regalo a mí!
     Un parrafo separado se merece la parada que hice en el pueblo de Fitz Roy (muy lejos del cerro Chalten) en donde conocí a Martin y a otro amigo que había salido a pasear en sus motos desde Caleta, con quienes entablé una breve charla. En esa charla surgió el tema de mis poco aptas zapatillas, y Martin decidió regalarme sus zapatos de seguridad! Con 3 pares de medias térmicas!!!! Un groso.

La ruta al borde del mar...
     En Caleta fui recibido como a los dioses por Maxi y Eze, que me tuvieron de invitado "all inclusive" en su casa. Viendo pelis y comiendo por dos días, nada de turistear. Y como me había invitado Beni a su casa en Rada Tilly, fui a dormir una noche allá que me terminó dando una noche compartiendo con los marinos de Comodoro. Muchas ganas de volver a navegar. Lo más copado de este tramo es que, como me había informado el chico de Turismo de Caleta, los kilómetros entre Caleta y Comodoro Rivadavía son los únicos de TODA LA RUTA 3 que están sobre la costa del Mar... Muy copado!
...en Rada Tilly vi la playa!






     Ya tan cerca, mi siguiente gran destino era la Peninsula de Valdes, donde iba a dormir en Puerto Pirámides en la casa de Paula, una amiga que yo había conocido en mis días en Ushuaia. Pero antes necesitaba una parada intermedia, por lo que frené en Trelew a compartir unos días con Kico y Pryda, con quienes compartí un riquísimo pastel de papa y un paseo por el pueblo "gales" de Gaiman.





     Y entonces llegué a Puerto Piramides y la tan ansiada Peninsula de Valdes. Me habían dicho que era época de Orcas, pero yo me las perdí. Lo que si disfruté fue darle la vuelta a media península, pasear por la playa y ver un espectacular atardecer, y por supuesto el reencuentro con Paula, una amiga que conocí en Ushuaia, con su pareja Gaston y el primo Damian.




El mirador de Puerto Piramides

La moto, la carpa, la playa... que más?
     Me tocó ir a la playa! Gracias a la recomendación de Bea en Piedrabuena, primero visité las Playas Doradas, un pequeño balneario a la altura de Sierra Grande donde no había nadie. Casi casi literal, porque además de estar casi vacío el pueblo, yo me alejé un par de kilómetros para poner la carpa sobre la arena y pasar un día entero de soledad... que por suerte no lo logré cuando me encontré con una señora que iba a "pulpear" y aceptó mostrarme como se hacía... y después me regaló un frasco de pulpo al escabeche!!!


Al salir, mirando por el espejito el cartel de bienvenida


     A Las Grutas también lo visité, casi por obligación, y aunque si pude disfrutar de la hermosura de sus playas y me saqué las ganas de comer una cazuela de mariscos (ganas que me acompañaban desde Puerto Natales!), no pude disfrutar de lo que supuestamente son las aguas más cálidas de la Argentina porque el día no acompañó y el viento soplaba una brisa fresca.




El puente viejo, saliendo de Viedma

     Así, de a poco, llegué a la ciudad de Viedma. Primera ciudad de la Patagonia (hermana con Carmen de Patagones, y que por mucho tiempo fueron la misma). Descansé ya una noche en casa de Ana, y sus papas Marco y Andrea, y tuve un gran paseo por estas dos ciudades con otra chica de CS que estaba de visita, Marcela. Dejo la recomendación de ir al museo en Paragones, porque vale la pena escuchar la historia en lo que por muchos años fue la Puerta a la tierra de los Patagones.






     Me queda una noche por delante antes de entrar en la Provincia de Buenos Aires, y unos pocos días antes de volver a visitar la Capital. Muy lejos aún veo el final de este periplo en moto, así que no desesperen que vendrán más relatos.







Gracias por leer!
No se olviden de ser Felices!


Abrazos desde la Tierra de los Vientos,
Martin







P.D.: una última foto, para explicarles a los que conocen la moto como hago para cargar nafta sin desarmar todo el porta equipaje!
La mejor modificación de Julieta!