martes, 15 de octubre de 2013

A dedo, lejos y apurado. O un recuento de como llegué de España a Senegal - Segunda Parte

     Esto es un recuento cronológico de como viajé a dedo (o auto-stop) en Septiembre 2013 desde Toledo en España hasta Saint Louis en Senegal; y mis aventuras con los ríos, las fronteras y las visas. Como es bastante largo, voy a hacer varios artículos separados. Si buscas leer una historia, espero que la disfrutes; si estas buscando consejos, podes buscarlos por el texto o esperar la ultima parte donde voy a resumir todo lo aprendido.

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     De un lado al otro del charco:

En el ferry, esperando la cena
     En Algeciras lo que más me costó, en tiempo y caminando, fue encontrar el lugar dónde hablar con los camioneros. Porque para cruzar a Marruecos en ferry el auto se paga por pasajero pero en camión no, por lo que es fácil encontrar un camionero contento de ayudarte a subir al ferry. Primero caminé desde la entrada de camiones al puerto hasta la entrada principal, unos 30 minutos; después pasé por la terminal de pasajeros, a otros 10 minutos de caminata; hablé con otro viajero de a dedo, una controladora de una compañía de ferry y hasta con el policía de control de pasaportes de los autos, solo para averiguar donde era mejor para subir a un camión. Y me dieron dos opciones: el estacionamiento pago "La Isla Verde", donde esperan muchos de los camiones a que les llegue el tiempo de embarca, y el más cercano parking del PIF (el control de sanidad); como ya había caminado bastante, me incliné al segundo. Y fue una buenísima decisión!Si bien en el estacionamiento en sí no conseguí nada, porque la gran mayoría ahí espera después de bajar del ferrys, lo que hice fue conocer y hablar con dos camioneros españoles que me dieron "la posta", la mejor información. Me dijeron que lo mejor era quedarme justo antes de la barrera de entrada a los barcos, que es dónde suelen esperar los camiones antes de subir, justo al lado del PIF.


     Me pareció que lo mejor era presentarme con el policía que controla la entrada, para tener su visto bueno y con suerte su ayuda; y él me comentó los siguientes horarios de ferrys, y en consecuencia los mejores momentos para estar ahí esperando. En cuánto se fue acercando la hora de embarcar se juntaron algunos camiones, y yo tranquilamente me acerqué a todos para pedir que subieran al barco. Y luego de hacerse los difíciles, dos conductores marroquíes nos invitaron a subir a mi y a otro mochilero francés. Es excelente subir con camioneros, porque conocen todo y tiene comidas gratis. Yo aproveché al máximo y después de cenar, me tomé una ducha (siendo ésta una de mis mejores decisiones porque iban a pasar 8 días hasta que pudiera tomarme la siguiente).

     El viaje a Rabat y la visa para Mauritania:



     De los camiones nos olvidamos al llegar a puerto, así que con Baptiste decidimos pasar la noche en el Puerto de Tanger Med y continuar viaje a la mañana siguiente. La noche estaba incomoda y fría, hasta que pensé y saqué mi bolsa de dormir. Al despertarnos hicimos un rápido desayuno juntos, y nos separamos porque él se iba a recorrer Marruecos tranquilo, empezando por Chefchaouen, y yo iba lo más rápidamente posible a Rabat, por la visa para Mauritania, y luego derecho sin escalas a Senegal. En media hora me levantaron para Tanger, y lo salude a la distancia a Baptiste que aún estaba esperando. Lamentablemente para mí me dejaron en la Garre Routierre, la terminal de ómnibus, ubicaba en el centro de la ciudad, lo cual me implicó una caminata de varios kilómetros para salir del centro; pero si pensamos que entre caminar y hacer dedo me tomó 1 hora salir de la ciudad, no estuvo tan mal.

Al menos me regalaron un melón
cuando no sabia que hacer
     Me levantó un marroquí que cuando le dije que no tenía dinero para ayudarlo puso cara fea, pero no me pidió bajar del auto. Que él iba hasta Kenitra, casi Rabat, me venía ideal; lamentablemente había estado de fiesta la noche anterior y a los tantos kilómetros me dejó fuera de la autopista en pueblo dónde él se iba a descansar en lo de sus familiares. Esto me significó una buena hora entre entender que me convenía, si quedarme en la ruta nacional dónde estaba o volver a la autopista; y conseguir quién me llevara de vuelta al peaje, como decidí hacer. Al llegar al peaje me tomé un descanso, y almorcé la tortilla pre-cocida que había comprado como seguridad en Algeciras antes de subir al camión. Después me tocó buena suerte y a los quince minutos estaba en un auto con un gallego que iba hasta Casablanca, y que por lo tanto a mi me daba pasaje non-stop a Rabat. De la Periférica dónde me dejó Guillermo me subí a un bus al centro, porque ya estaba harto de cansado y todavía tenía que aprender bien dónde, cuando y como ir a la Embajada de Mauritania para conseguir su visado.

     Yo había aprendido antes, en mi anterior viaje por Marruecos, que la visa para Mauritania no se puede hacer el la frontera y que el mejor lugar para sacarla es Rabat; hay un cartel que dice que existe un puesto fronterizo para hacer el trámite, pero cuando yo crucé aún no funcionaba y yo no tomaría los riesgos. Con todos los requisitos en mano*poner link al detalle* me presenté a las 8am para estar temprano y hacer el trámite, y si uno va preparado se entregan todos los papeles a las 9am cuando abren la puerta, y a las 14rs yo retiré mi pasaporte húngaro con el dichoso visado.

     De Rabat a la Frontera:

     Yo esperaba que hubiera mucha gente a la tarde a la entrega de los pasaportes como para preguntar y
Mate en la ruta
conseguir un viaje hasta Mauritania; y no pude estar más equivocado. Hubo relativamente poca gente, y con quién yo había hablado y creí que me llevaría me dijo que no tenía lugar, lo cual me dejó con pocas opciones. Quizás hubiera estado mejor si preguntaba por la mañana, pero a mi no se me ocurrió. No había ningún europeo, y como en la costumbre africana no se piensa en un viaje así de largo gratis, decidí pagar lo que me estaban pidiendo para bajar de un tirón hasta mitad de Mauritania, la capital Nouakchott, y asegurarme llegar en pocos días y cero esperas. Así fue que decidí viajar con Kaba en su camión, un malí que bajaba cargado de mercancía para revender en su pueblo. La primera parte del viaje, por la autopista, no íbamos tan mal, 80km/h como yo hubiera esperado, y el segundo día llegamos incluso a los 100! Pero antes de Agadir hay una rampa que para subirla hubo que ir a 20km/h. Y a esa asombrosa velocidad promedio de 60 km/h tardamos 4 días en llegar a la frontera.

La Estación en la Autopista
La cabina del camión
     La primer noche dormimos en el suelo al lado del camión en una estación de servicio en la autopista. El camión parecía tener una pequeña pérdida de líquido de freno y el dueño decidió no arriesgar. Para la segunda recorrimos varios kilómetros pasando Agadir, y después de conseguir consejos profesional respecto a la pérdida de líquido de freno y de un almuerzo en Tiznit, paramos Guelmin y yo me negocié un precio barato para dormir en un hotel mientras Kaba se instaló como pudo en la cabina del camión. La tercer noche todavía nos tocó pasarla en otro pueblo, ya en los territorios de Sahara, Boudjour, y ambos dormimos cómodamente en la vereda al lado del camión; en este pueblo nos encontramos con otras personas que estaban en el mismo tipo de viaje que Kaba: bajando de Europa, con sus respectivos vehículos cargados de cosas,  yendo a sus pueblos para revender y conseguir una diferencia. Y la cuarta y última noche tuvo lugar al borde del país, justo afuera de la frontera que ya estaba cerrada; y como a Kaba le invitaron la noche de hotel, y para mí era muy caro, fui yo quién se acomodó en la cabina del camión para pasar la noche.

     Durante todo este trayecto de viaje, más de 1800 kilómetros desde Rabat hasta la frontera del lado Marroquí, transcurrió sin grandes acontecimientos durante los momentos en que estábamos moviéndonos en el camión. Kaba manejaba, normalmente silencioso y con cara de cansado, y yo me las ingeniaba para no aburrirme. Cada tanto intentaba hablar con él; la mayoría del tiempo me la pasaba mirando hacia afuera por la ventana y dejando a mi mente divagar, y también empecé a escribir notas sobre éste artículo del Blog, y algunos otros que se me iban ocurriendo. Lo único digno de contar nos ocurrió a unos 200 km de la frontera, justo pasando la ciudad de Dakhla, donde Kaba reconoció un auto que había visto en Rabat afuera de la embajada de Mauritania. Era una camioneta Citroën que dentro había una señora mayor, y nos contó que su hijo se había ido a dedo a la ciudad a conseguir una rueda de repuesto para cambiar una que se había pinchado y roto. Le dimos alguna fruta y agua, y con mucha pena la tuvimos que dejar ahí para seguir nuestro viaje.

Dato: a 80km de la frontera está la última estación de servicio. Y me contaron que una habitación para dos personas, con ducha caliente, e internet y wifi, estaba a 100dh. Una buena opción considerado que en la frontera pedía 150dh por persona para la.habitación, o 40dh para tirarse en un colchón en el piso en una habitación común.


     Entrando a Mauritania, frontera número 1:


La despedida (o bienvenida)
 del Rey de Marruecos
     No tan temprano a la mañana, con el ruido general de la gente despertando, me levante del camión y me prepare para cruzar. Kaba no me dio muchas opciones, y me dijo de tomar mi mochila y encontrarme con el del otro lado de la frontera. A pesar de mi creciente confianza en que no me iba a robar, le había prestado 40 euros el otro día y el había prometido devolvérmelos en cuando a el le devolvieran una fianza que había dejado en aduana, por lo que yo no me quería separar mucho de el. Entre a la frontera caminando, complete el papel con mis datos, deje mi pasaporte a hacer la fila por mi, como todos los demás, y luego de una breve espera ya había terminado la parte de la Policía Nacional. Kaba apenas había colocado su pasaporte en la fila. Mientras yo lo esperaba, el me dijo de ir a la siguiente etapa y completar el registro de la Gendarmería Real, y para no discutir hice esta etapa y salí del puesto fronterizo.

     Tierra de Nadie le llaman a ese estrecho de desierto entre la salida de Marruecos y la entrada a Mauritania. Se nota que ninguno de los dos gobiernos quiere hacerse cargo de su mantenimiento ni de su infraestructura; ni de su seguridad. A pesar de que con la luz del día yo me siento seguro, se ven los autos desmantelados en la distancia, y los restos de electrodomésticos y electrónica en general que fue desarmada para otros usos. El camino es de los peores del mundo, al menos que yo halla atestiguado, sin una gota de asfalto, con muy poco camino consolidado, lleno de agujeros entre las grandes piedras que sobresalen por la arenas, algunas lisas y otras filosas como cuchillas.
En el camión con Kaba
     Cuando Kaba salio de la frontera, aparentemente ignorándome, adelanto el camión una centena de metros y se bajo. No me dejo abrir la puerta para meter mi mochila dentro. Primero quería cambiar dinero, y me devolvió mis 40  euros en 400 dirhams. Aunque con ese cambio yo perdía automáticamente un 10%, ya había entendido que para los africanos en general esa diferencia no existe. Lo buenos es que para los cambistas tampoco, y el cambio que me ofrecieron para la moneda de Mauritania era lo mismo que su hubiera cambiado euros.

Dato: si tiene la posibilidad, cambien euros a cambio oficial antes de estar muy cerca de la frontera, y así se gana ese 10% que los cambistas ignoran.

     Hecho el tramite de divisas, subí mi mochila a la camioneta de una amigo de Kaba y yo al camión de Kaba, separándome por primera vez de mi mochila. El camino los circulamos a menos de 10 km/h. Literalmente yendo mas lento que paso de hombre algunas partes, como pude comprobar por el chico que caminaba a nuestro lado y por momentos nos sobrepasaba. Cuando llegamos a la entrada a la frontera de Mauritania, de nuevo me baje para hacer el tramite por mi cuenta. Me iba a reunir con Kaba afuera del puesto fronterizo y seguir viaje hasta la Capital.

     La primer reacción del gendarme que me dio la bienvenida al país fue desconfiar que me hubiera bajado del vehículo en el que había llegado y que cruzara la frontera por mi cuenta. Cuando le explique que solo viajaba en el camión como de a dedo y que no hacia todo el viaje con el, de mala gana me señalo la oficina a la que tenia que ir. En orden inverso a la salida de Marruecos, lo primero fue establecer mi identidad con la Gendarmería Nacional, a quienes les preste mi birome de Sistran para completar mis datos; y después caminando hasta la parte de la Policía Nacional para que ingresen mis datos en sus computadoras. Y mas fácil y rápido de los previsto, estaba dentro de Mauritania.

     Kaba parecía estar yendo y viniendo, peleándose con los tramites, así que yo me senté para tomar un te con galletitas, dado que no había desayunado nada excepto una manzana hacia horas. Pero al rato vino un chico que estaba ayudándolo a Kaba con los tramites, diciendo que los acompañara. Kaba me pidió, sin dejar de dar unas vueltas al asunto, que le prestara 50 euros para poder entrar su camión, prometiéndome que después me iba a devolver mas de lo prestado. Yo estaba muy concentrado en la cantidad de dinero que me estaba constando el trayecto, y perder la diferencia del cambio no era algo que me interesara; pero opciones no tenia, ya que sin camión no tenia transporte. Le preste los euros y me senté a esperarlo. Cuando hubo terminado, como ignorando el favor que yo le había hecho, no me aviso de ninguna manera especial que subiera mi mochila al camión, y casi solo de pasada me pregunto si yo había comido, porque el se iba a sentar a comer algo. Nos sentamos a comer, y compartimos así nuestra ultima comida juntos.

     Unas fotos de la ruta:

Camino de montaña
Los que se cruzan por la ruta


Entrando a Boudjour 



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     Así entre en Mauritania. Todavía tenia algunos días y algunas aventuras mas antes de poder cantar "Victoria" en mi viaje a Senegal; pero vamos a dejar algo para leer otro día.

Dejen sus comentarios si quieren, y no duden en preguntar si piensan hacer algo parecido!

Saludos de Mama África,
Martin
Nos vemos por el mundo!

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