sábado, 28 de septiembre de 2013

A dedo, lejos y apurado. O un recuento de como llegué de España a Senegal - Primera Parte

     Esto es un recuento cronológico de como viajé a dedo (o auto-stop) en Septiembre 2013 desde Toledo en España hasta Saint Louis en Senegal; y mis aventuras con los ríos, las fronteras y las visas. Como es bastante largo, voy a hacer varios artículos separados. Si buscas leer una historia, espero que la disfrutes; si estas buscando consejos, podes buscarlos por el texto o esperar la ultima parte donde voy a resumir todo lo aprendido.

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     Introducción:
     Saint-Louis es la primer parada que pensé hacer en Senegal; y de Toledo hasta ahí hay más de 3600 kilómetros, y yo los quería hacer a dedo en menos de una semana. En auto y según la Internet se tardan 43 horas sin parar.  También vale considerar considerar que esto lo iba hacer por países dónde el dedo no funciona de lo mejor. En España funciona pero lento, y es considerado por lo entendidos del tema unos de los peores países de Europa para viajar así. En Marruecos la gente suele esperar, y asumir incluso, que les vas a pagar; y cuando les decís que no querés o no podes pagar, varios emprenden viaje y te dejan en donde estabas. De Mauritania mucho no sabía, sólo cosas al pasar o por internet, y no tenía mejor pinta que su vecino al norte. Y de Senegal no sabia nada, pero mi impresión era que iba a ser similar a los anteriores.


     1er dia por España, más lento de lo esperado:
     Salir de Toledo fue lo más fácil, y yo estaba tranquilo desde que mi amiga Cris me dijo que el mismo Martes que yo pensaba salir, ella bajaba a su pueblo y me podía acercar hasta allá, lo cual me daba un excelente comienzo. Viajamos algo como una hora, hablando de la vida y despidiendonos de a poco. Empezaba con la suerte de mi lado y me dió la ilusión de que seguiría así. Y justo después de que Cris me dejó la suerte me cambió, y aunque desde el supermercado dónde nos despedimos me levantaron relativamente rápido, este hombre me dejó a pocos kilómetros en la salida de otro pueblo en dónde estuve 1 hora parado en la autovía intentando que me levantarán a Manzanares, dónde se cruza la ruta hacia el sur, o a cualquier lado! Pero ese pedazo de ruta a la hora que yo estaba ahí no está muy transitada, lo que solo ayudaba a estirar el tiempo de mi espera.

     Al fin y al cabo frenó un tío en una furgoneta y me dejo en un buen lugar, ya habiendome alcanzado todo el tramo hasta la ruta A4 hacia Andalucía; y entonces volvió a mejorar un poco mi suerte cuando al primer camionero que encaré me dijo que me llevaba sin problemas, solo debía esperar su media hora de descanso reglamentaria. Y como él iba a Córdoba y yo quería ir a Granada, me sugirió dejarme en un gran parador dónde frenan muchos camiones y que para él era mi mejor opción.

     En ese parador, el Guarroman, estuve más de una hora preguntando sin suerte a todo conductor que se cruzara por mi camino; y yo estaba parado en la única entrada a la caja, por lo que todos pasaban por mí. No puedo decir que todo es culpa de la mala voluntad de la gente, porque aunque todos a quienes les pregunté se negaron a llevarme, no fue tanta la gente que paró en esa estación, y también hay que mencionar que la mayoría iba en dirección norte. Al final decidí cruzar del otro lado de la autovía, porque este parador esta de la mano que va al norte, y del otro lado hay otra estación de servicio, e iba a poder agarrar a los que frenaban a cargar ahí y también a los que subieran a la autovía en mi misma dirección sur. Y OTRA HORA de espera después me levantó un vendedor que volvía a su casa, y tuvo la gentileza de desviarse algunos kilómetros para dejarme en una estación con restaurante que el consideraba un excelente lugar para preguntar por un viaje hacia el sur.

     Está estación, llamada casualmente El Oasis, fue dónde pasé la noche. Porque sí bien no llegué tan tarde, como a eso de las 19:15, sí se puso oscuro al poco tiempo; y habiéndole preguntado a pocos autos y camiones, me hice amigos de dos camioneros que me convidaron cena y unas historias, y uno me invitó a dormir debajo de su camión, para estar al cubierto y un poco protegido. Él no salía hasta las 10 de la mañana así que yo no corría peligro de que me pisara al partir. :-)


     2do dia por España, la llegada al Mediterraneo:

     La mañana siguiente, gracias al ruido de los camiones que partían desués de pasar la noche, amanecí temprano, aunque al parecer no lo suficientemente temprano y la mayoría de los camiones ya se habían ido. Así que me puse de guardia en la entrada al Café y le pregunté a todos los que por ahí pasaban. Casi una hora y media después encontré el alma caritativa que coincidió en que iba en mi dirección y se alegraba por alcanzarme. Él iba a Granada y me recomendó no entrar a la ciudad porque después iba a ser muy difícil salir del centro urbano, por lo que lamentablemente el viaje no fue tan largo. Le pedí que me dejara en dónde él pensara que era mejor para mí aún cuando a mí normalmente esto de pedirle a los conductores consejos de lugar no me ha dado bueno resultados, pero hay veces que no tengo otra alternativa.

     En la estación donde me dejó no estuve mucho tiempo, y a los veinte minutos fui invitado a subir al auto de un hombre de Ceuta que me había visto preguntar en vano un par de veces y sintió simpatía. Con él anduve hasta Fuengirola, un pueblo pasando Málaga, en un viaje súper cómodo dónde incluso me invitó el desayuno. Como lugar para dejarme me dio a elegir entre debajo de un puente o una estación de servicio, y yo me incliné hacia la segunda. Rápidamente noté que mi elección no había sido muy buena, porque esa era un estación de servicio de barrio que no me iba a dar resultado, así que me salí y me puse en la salida de la rotonda hacia la autovía. Al ser una autovía gratis y en medio de una zona residencial de pueblos pequeños, lo que más tuve fue esa señal de la mano con la que te dicen: "me quedo acá nomas". Agh! Por suerte no esperé mil años y me levantó un tío que me sacó de ahí y me dejo en un rotonda algo mejor ubicada. Desde ahí un ruso en un auto lituano me llevó hasta el supermercado dónde hacia la compras, que resultó ser tan mal lugar que caminé unos 20 minutos hasta una estación de servicio un poco más adelante, que también era un pésimo lugar.

     Le rogué a muchos conductores por que me sacaran del medio del pueblo, y a uno le dí suficiente lástima como para que dejara sus compras de lado y fuera derecho a casa, alcanzándome así unos 5kms. Casi al instante me levantó una pareja jovencita que entendían esto de hacer dedo, y me dejaron en una linda rotonda con un buen caudal de autos. De ahí hasta el desvío hacia Gibraltar conseguí viaje con una pareja de ingleses que vivían en la ciudad británica. Y me encontré en San Roque, un lugar dónde ya había estado la anterior vez que fui a Algeciras. Está vez me encontraba armado de un buen cartel con mi destino escrito fuerte y claro, y gracias a él es que me levantó el pibe que me llevó hasta el final del camino, que me contó que siempre veía ahí gente con cartel "Málaga"... que queda para el otro lado!

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     Llegué a Algeciras, la gran frontera entre Europa y Africa. La historia de como continuó el viaje hasta Senegal lo dejo para el próximo artículo.

Dejen sus comentarios si quieren, y no duden en preguntar si piensan hacer algo parecido!

Saludos desde Mama Africa,
Martin
Nos vemos por el mundo!

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