miércoles, 29 de mayo de 2013

"DOS AÑOS NO ES NADA" - 20va entrega‏


     Veinte cartas escritas en dos años de viaje. Dos años contando desde el 28 de Mayo de 2011, en que abordé el avion que me llevo a Paris.

     DOS AÑOS! Dos años y a mi me parece que acabo de salir. La gente por todos lados, acá y allá, me preguntan: "Y cuando volves?"; "No estrañas a tu familia, tus amigos?"; "No te cansas de viajar?". Y yo pienso: "pero... si recién empiezo." (!!!)

     Ya estuve en tres continentes, pero solamente en 6 países.

     Viajé rápido; viajé tranquilo. Viaje a dedo, y también pagué por billetes de avión. Dormí en casa de familiares, de amigos, en hoteles y hostels, y una vez casi en la calle. Conocí gente con quien tuve excelentes conversaciones de 3 minutos, y con otros hable de tantas cosas que me invitaron a quedarme en su casa. Cambié mis hábitos de comida, de ropa, hasta de higiene personal!

     En dos años ya leí más libros que en los anteriores 10. Lei sobre filosofía, y aprendí nuevas cosas sobre como explicar la vida; también leí sobre misticismo, y empecé a meditar; leí grandes clásicos de la historia, como "1984" y "El Libro de la Selva"; y también leí libros sin sentido y llenos de ficcion, y hasta uno que habla de como viajar como viajo yo.

     En estos dos años, en cada nueva ciudad que puse un pie, intenté probar su comida más típica, y algunas veces lo conseguí. Probé cosas que nunca me había imaginado probar, como el yogur helado, y otras que conocía pero con un sabor completamente distinto, como un aceite de oliva Siciliano casero. Aprendí nuevas recetas, como una torta de limón con yogur, y ayudé a hacer más de 200 litros de cerveza.

     En dos años trabajé tres veces en tres lugares distintos, y sumé 14 meses de trabajo. Hubo pueblos donde pensaba quedarme unos dias y solo estuve unas horas, y otros donde iba a quedarme 3 dias y estuve 5 semanas. Algunos lugares los vi solo de paso, y a otros volví muchas veces.


     En dos años que estoy viajando la vida me llenó de bendiciones. Y ni se me ocurre dejar de viajar. Seguiré recorriendo, seguiré conociendo, seguiré aprendiendo y seguiré disfrutando.


A todos ustedes les mando grandes saludos, muchos besos, fuertes abrazos.
Este es un mail para mi familia, la familia en la que nací, y la familia que fuí adoptando en el camino. Y lo comparto con todos para que puedan acompañarme en esta aventura.


No se olviden de ser felices!
Desde una granja francesa donde están ensayando cumbia colombiana,
Martin Lobert.

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