jueves, 16 de mayo de 2013

Bretagne y Finisterre

     Bretaña es una de las regiones mas lindas y mas calurosas (a nivel humano) que vi en mi vida. Comparable a lo que yo viví en Ushuaia. Y el clima de la zona de Finisterre, tan especial como es, me hace sentir como en casa; también es igual a Ushuaia. Nubes, lluvia, viento, sol, calor, frío, todo en el mismo día!

     Gracias al consejo de Arno cuando estaba en Rennes, empecé un viaje para visitar la costa justo al norte de la zona de Brest, que para él es lo más lindo de Bretaña. Y tan convencido me tiene el Universo de que le gusta que yo viaje, que emprendí la salida sin tener claro donde iba a dormir esa noche. Y durante el viaje a dedo, que difícilmente podría haber sido mejor, tuve respuesta de una Pareja del pueblo de Landeda que me invitaba a estar en su casa, solo por una noche porque después salían ellos mismos de viaje. Y difícilmente podrían haberme invitado a un lugar mejor! Una casa soñada, justo en la zona donde yo quería ir, al borde del mar, en la entrada de un Aber (Aber es una palabra en bretón que quiere decir, hasta donde yo entendí, un estuario de río largo hacia el interior). Después fui a recorrer un poco la costa por el oeste para bajar a la ciudad de Brest, y durante el paseo me encontré solo con buena hospitalidad, buena onda, y buena gente.

     Es muy lindo cuando el pasear se convierte en un placer que suma a los lugares por los que uno se pasea con la gente que uno se encuentra en dichos lugares. Incluso los que me levantan a dedo!

     En mi primer viaje a dedo hacia Finisterre, el tipo me regaló un pedazo de la torta que su mamá le había dado en su casa... estoy hablando de un tipo de cuarenta-largos. Donde dormí esa noche, en Landeda, me convidaron con cena, desayuno y almuerzo, además de una cama en una habitación para mi solo; y cuando comenté mis ganas de colaborar pero mi incapacidad por lo aislado que estábamos, me encantó escuchar como respuesta mi misma filosofía, de que todo da vueltas, y algún día el favor volvería por el otro lado.

     Cuando días mas tarde fui a visitar el Mont St Michel, me quede en la casa de una chica de CS que vivía con su padre y estaban empezando esto de alojar; ella había viajado los últimos años pero no habia podido alojar gente. Ellos ya tenían planeado un paseo en bicicleta para ir a ver el Monte esa misma noche; y al día siguiente ella le pregunto a su mamá para que fuera a una cena de amigos que hacían en la otra casa. Te hacen sentir realmente como un invitado!

     En Camaret-sur-Mer, en la península de Crozon, cuando me encontré con mi CS, éste me convido como de costumbre a ir a tomar un trago. Pero después, al cruzarnos con unos amigos que se iban a surfear, me preguntó si no preferiría yo ir a la playa a surfear... yo no hago surf, pero el body se me dio de puta madre y fue sin lugar a dudas de las mejores tardes que pase en este viaje!

     El viaje sigue y yo sigo viviendo nuevas aventuras, todavía en Bretagne llegando a mi quinta semana, haciendo cosas por primera vez, como cocinar dulce de leche y ayudar en la poda de plantines de tomate. Y hoy mismo me voy a ayudar en la puesta en marcha de un Festival de circo y música que se hace este fin de semana en el pueblo-puerto del cercano. Pero el Circo es historia para otro cuento...


Gracias por acompañarme!
No te olvides de ser feliz!

Loberto

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