jueves, 18 de abril de 2013

CHARTRES


     Domingo! Día de Fiesta! Y yo empiezo a viajar nuevamente!

     Diez meses instalado en una ciudad, con al rutina del trabajo diario. Después, un mes y medio de estar con familia, siempre acompañado. Mi culo ya se empezaba a inquietar y a pedir volver a la ruta, se echan de menos los momentos de reflexión, el conocer gente nueva, la aventura de no saber que espera al caer la noche. Y volví, el 14 de Abril volví a la ruta.

     No me quise apurar en eso de salir, para despedirme bien de Moni y Gerard que nos habían aguantado por las ultimas dos semanas; por eso ese domingo, después de desayunar y armar la mochila, hice un último almuerzo en su casa, a la francesa (dícese temprano) y después Moni me alcanzó al tren RER que combine con metro y una caminata para llegar a la Port d'Italie (Puerta de Italia) donde esperaba encontrarme con una persona que hacia CoVoiturage para ir a Chartres. Pero después de varios intentos cuando por fin pude hablar con él, resultó que había salido antes de tiempo. Entonces tuve que irme a hacer dedo, algo que no me gusta especialmente en las grandes ciudades porque siempre implica estar en un lugar de mucho trafico donde la mezcla de vehículos hace que pocos tengan mi mismo destino.

     En la estación de servicio de la Puerta le fui a preguntar a un chico que vi sentado en su auto si de casualidad iba para Chartres, y aunque no iba hacia allá (él hacia CoVoiturage también, pero hacia Bélgica y esperaba justamente a sus compañeros) me ayudó con su atlas carretero a elegir mi punto de salida y a conocer la dirección general en la que tenia que ir; y me presto un marcador para escribir un cartel. Porque aunque yo no soy un amante del cartel para hacer dedo, para una salida como esta me pareció mejor probarlo. Con cartel en mano cruce la Periferique (la autopista periférica de París) y me puse donde el camino iba en mi dirección  No fue un mal lugar, porque aunque pueda parecer mucho, para mi unas 2 horas de espera para salir de París no es impensable, aunque tampoco se lo recomendaría a otros como buen lugar. Me levanto un tipo que iba para Tours y fue gracias a que leyó en mi cartel "Chartres" que notó que iba en mi dirección, así que un punto para el cartel.

     Dos horas de viaje, charla y música después me encontraba con Annaïg, la chica de CouchSurfing que me alojó esa noche. Ella había pasado la tarde soleada del domingo con unos amigos, grupo al cual me uní para tomar una cervecita al sol en una terraza. Después continuamos solo cuatro de los ocho hacia la casa de ella (ella, un amigo, una amiga y yo), agarramos una bolsa con un juego y unas cervecitas más, y fuimos a la Plaza de abajo a jugar. El juego se llama KUBB, y se basa en poner al Rey en el medio, cinco peones de cada lado, y usar 6 palos de madera para tirarlos a todos (tiene sus reglas y si algún día alguien quiere jugarlo se las explico). El único inconveniente con este juego es que puede durar poco minutos o muchos, y en nuestro caso se alargó hasta hacernos volver a la casa 2 horas después y a cenar casi a medianoche, cuando el hambre nos venía pidiendo desde hace rato; pero como de postre hubo brownies no fue algo tan malo. El amigo (de quién con mucha pena no me acuerdo el nombre) vivía en Chartres y eventualmente volvió a su casa, pero Marie, la amiga, estaba de visita de Tours, y también se quedaba a dormir.

     A la mañana siguiente, después de un lento despertar y desayunar, nos separamos. Annaïg iba a Rennes a dedo, y Marie volvía a Tours; y yo me iba a encontrar con Marta, una catalana de CS (CS=CouchSurfing) que también me había aceptado, e iba a tener su primer experiencia conmigo: toda una responsabilidad para mi! Nos encontramos justo para la hora de la comida, que ella había empezado a cocinar y yo tomé a cargo cuando me dijo que no le gustaba mucho cocinar, y después de un buen plato de fideos con pollo salimos a pasear un poco por Chartres. Porque aún cuando yo estaba en esa ciudad hacia unas 20 horas, no había visto prácticamente nada! Me mostró la Catedral, por fuera y por dentro con sus jardines, la Mediateca, y un paseo por la bas ville (la ciudad baja) y el río Eure. Y cuando ella tenia que irse a su entrenamiento de rugby, me dejó en su casa con su amiga Aurelie que pasó a visitarla. Se nos unió después Julien, y pasamos las siguientes horas de aperitivo, charla, y una pequeña salida de compras por el pan. La cena pasó sin grandes acontecimientos, más que por el el hecho de haber visto en la tele un gran clásico de todo los tiempos: Volver al Futuro - Parte 1; y seguida de una de las peores películas, en 2 entregas, que ví en mi vida: 2020, el Día del Frío (o algo así  el titulo estaba en francés . Nos fuimos a dormir cerca de las 3 de la mañana, cansados y sin entender cómo una película podía ser tan mala.

     Al despertar yo me preparé para volver a partir, con destino la ciudad de Rennes. No estaba apurado por irme pero ya me había hecho a la idea. Por suerte el desayuno se alargó, la preparación para saber dónde hacer dedo tomó su tiempo, y yo me sentía medio culposo de haber pasado la noche anterior viendo tele en lugar de pasear por la noche en Chartres. Les cuento: en la ciudad, durante primavera y verano, hacen un espectáculo de iluminación en unos 28 edificios históricos y emblemáticos, con fotos o decoración o animaciones; y yo había pasado dos noches sin salir a verlo. Y luego de comentarle a Marta, ella me invitó a quedarme una noche más, que yo acepté encantado. Durante el día, como ella tenía sus cosas que hacer, yo aproveché para tirarme en el pasto a leer unas páginas. Y una buena cantidad de horas después, nos encontramos para otro pequeño paseo por la ciudad, con Aurelie y Julien, que al parecer la visitaban a diario. Aperitivo, costura, artesanías, todos contagiados del hippismo, nos pasamos la tarde hasta la cena dentro de casa. Y esa noche sí, después de cenar, cuando estaba bien oscuro afuera, salimos a hacer una linda vuelta a la luz de los edificios más notables de la ciudad. Algunos tenían imágenes mostrando historias y temas típicos de Chartres; otras como la Catedral tenían proyectadas unas animaciones que te dejaba con la boca abierta y el cuello con tortícolis; y una Iglesia en especial contaba con una iluminación interior que permitía admirar en todo su esplendor los espectaculares vitrales de sus decenas de ventanas.

     A la mañana siguiente tocó partir, y Marta me acompañó hasta el peaje de salida, primero caminando y después con un amigo al que convenció de que me alcanzara en auto (una genia la mina). Nos despedimos, y menos de media hora después ya estaba en camino hacia Rennes con Malik, un franco-marroquí que volvía de una entrevista de trabajo en Orleans para ir a otra en Laval, su pueblo.


     Algo muy lindo que quiero compartir es que en ambas casa en Chartres, la de Marta y la de Annaïg, me sentí como en casa. Las dos chicas me hicieron sentir como si fuéramos amigos de hace años, que nos conociéramos super bien, con toda la confianza del mundo. Y si bien la buena onda esta innata en las experiencias de CS, me sorprendí a mi mismo en el momento en que agarre la llave de la casa de Marta así como así, como si hubiera estado agarrado la llave de mi propia casa, después de solamente una noche ahí.

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Gracias por leer. Háganse amigos de este blog y cuéntenle de mis viajes a los demás!


No se olviden de ser felices.
Loberto

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