martes, 22 de noviembre de 2011

Empezando a hacer dedo: una caminata a Vila-Seca.

     La salida de Tarragona iba a ser a dedo. De Barcelona hubiera costado mucho, al ser una ciudad tan grande, así que ya había decidido hacerlo desde Tarragona que asumí que iba a ser más fácil. Y quizás lo hubiera sido, fácil digo, si lo hubiera pensado mejor.

Cometí algunos errores que ahora tengo anotados para no repetir:
- salí tarde, y oscureció muy rápido.
- caminé hasta encontrar un buen lugar, en lugar de tomar un bus y no perder el tiempo así.
- decidí caminar ya estando en la ruta, y me quedé sin un buen lugar donde frenar.
... y alguna que otra cosa más aprendí, pero estas son las más importantes.




   Y caminando llegué hasta el siguiente pueblo, Vila-Seca, que no es muy conocido por sus atractivos turísticos. Pero a mí me brindó mucha hospitalidad y amabilidad, aunque tuve que pagar por el alojamiento. Cené en un bar de ahí cerca (todo es cerca en Vila-Seca) intercambiando chistes por charlas con los habitues del lugar. Saque una que otra foto. Y a la mañana siguiente, mejor informado, volví a salir a la ruta. La experiencia me iba a enseñar que igual no había salido con suficiente información, aunque al menos iba mejorando según el día anterior.




Salir a la ruta: Tarragona

     Al fin volvía a viajar. Después de casi 3 meses en Ibiza y los días en Barcelona, sentía esas grandes ansias de ponerme en movimiento. Y el simple hecho de caminar hacia el Metro que me llevaba a la estación de tren me empezó a cambiar los ánimos. El tren que iba a coger lo perdí, y me olvidé mi sombrero en lo de Agus, pero eso no mermó mis ánimos. Así que simplemente tomé el siguiente tren y las cosas siguieron joya.

primer foto tarragones
     A Tarragona llegué sin idea de donde iba a dormir. Albergues no hay; los hostales son caros; y de CouchSurfing no conseguía respuesta a mis pedidos. Decidí poner un aviso de emergencia, "ultimo minuto" decía, y saqué mi cámara para relajarme y disfrutar igual. ¿Qué más podía hacer, no?

     Fue solo sacar la cámara para que Natalia (nada menos que una colombiana) me llamó para decirme que ella iba a ser quien me salvara de la calle! Y a dormir a lo de esos estudiantes que me acogieron en su hogar. Dí algunos paseos por la ciudad, con Natalia de noche y luego solo de día.

       Tarragona era una capital del Imperio Romano, lo cual le da una importancia histórica, y se siguen descubriendo viejas ruinas debajo del suelo cada vez que se excaba para una nueva edificación. Y aunque la ciudad en si hoy no sea de lo más pintoresca, se pueden encontrar muy lindos rincones cuando uno se pierde por las callejuelas del casco antiguo.



    







  Y todo concluye al fin, así que a después de 3 noches ya era hora de seguir viaje hacia el futuro (que siempre queda hacia adelante).






paseando


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Girona: la improvisación de querer viajar

     Mi viaje había empezado hacia ya más de 4 meses y medio. Pero suman casi 3 de esos meses los días entre Barcelona e Ibiza, y a mí me picaba el culo de la ganas de viajar. Así que al volver al.continente me quedé en Barna los días que podía aprovechar con Agustín y después del feriado de Octubre (ese que conmemora el principio de la esclavización del continente americano) me tomé un tren.
Girona desde la terraza del Hostel

desde la muralla
     Consulté entre dos ciudades y me dijeron de ir a Girona. Debido a mis retrasos llegué a la tarde con poco tiempo antes de la puesta del sol, así que sólo me daba tiempo a la caminata por la muralla. Es una buena caminata, un lindo paseo, con muchos 'puntos panorámicos' para fotear. Y buen lugar para mate al atardecer. El mate no lo había llevado preparado, pero si tuve mis momentos kodak por ahí,



La Muralla con una de sus torres












El Estany de Banyoles

































Descanso en Banyoles
    Al día siguiente pregunté por algo con más verde, y el recepcionista del Hostel me dijo de ir a Banyoles donde había un estanque que estaba bueno. Así que fui a la terminal y compre el boleto de bus. Al llegar fui a Estany, y empecé a caminar; por suerte me encontré con una oficina de Turismo que me ayudó a ubicarme y me indicó una caminata hacia la montaña que ciegamente decidí hacer. Y me volví muy contento habiendo hecho la prime caminata al aire libre, en montaña, con mucha foto.



El camino al Castell

     Y con el sabor de caminar fresco quise hacer otra antes de volver a Barcelona. Así que al despertar pregunté de nuevo en la recepción, y esta vez una chica me dio dos opciones de senderísmo por ahí cerca de Girona. Salí del hostel para darle una vuelta por el casco antiguo de la ciudad, ver la Catedral, la Iglesia, Los baños árabes, y esas cosas que vemos todos los turistas. Y de ahí arranque la caminata de hora y media de ida al Castell de Sant Miquel que terminé haciendo, que aún con el día nublado y amenazante de lluvia pude hacer todo lo que uno espera de una caminata: ver lindos lugares, respirar aire más puro, sacar fotoz, tomar mate y frenar a descanasar en algún momento del trayecto.
La Catedral y la Iglesia, con Girona de fondo