miércoles, 12 de octubre de 2011

Practicar el desapego

Tengo un objetivo en este viaje: volver a Argentina sin cargar nada de lo que traje de allá.


Es un ejercicio. Un ejercicio del desapego, que para una persona que guardó su única camiseta de fútbol por casi 20 años, una camiseta que nunca usó, de un deporte que nunca le gustó, solo porque era un recuerdo de cuando era niño, es un ejercicio que implica esfuerzo.


Yo no traje mucho de casa, pero traje todas cosas con valor sentimental. Tenía la mochila que mi hermano mayor me trajo de su viaje a Europa hace mas de 11 años; tengo la cortapluma Victorinox que mi papá me regalo para los 14; tengo una mochila que compre en mi primer viaje a la aventura en Canada, hace 10 años; tengo una remera que me gané con el sudor de la frente ayudando a montar el espectáculo circense de mi amigo en Ushuaia, hace 5 años; tengo una lista que de escribirla, no entraría en este blog.


Y un día pensé que yo quiero cambiar, que a Argentina no va a volver el mismo que salió. Y que para cambiar hay que aprender a dejar el pasado atrás, para que el futuro pueda darnos cosas nuevas. Y para todo lo nuevo, hay que hacer espacio.


Ya empecé. Ya dejé algunas cosas, ya regalé un poco de lo que traje. Ya voy más liviano. Y más liviano, se viaja mejor.



1 comentario:

  1. comentario nª1: la paso muy bien con tus relatos..logras generar alegria y transportar a quien te lee!!!(o sera porq te conozco??)...te dejo muchos besos!...

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