lunes, 3 de octubre de 2011

El camino recorrido: mi historia hasta el día de hoy

Hola Gentísima linda,

     Hace unos días que estoy queriendo darle un comienzo a esta bitácora; el problemilla era que cada vez que pensé en escribir algo acá, me encontré pensando en como era la mejor manera de hacerlo: debería transcribir las cartas que envié a mi familia (la sanguínea y la extendida); debería ignorar lo anterior y empezar a escribir desde el día de hoy; debería hacer un resumen de todo lo que viví en este viaje hasta ahora... Qué? Y me decidí por la última opción. Así que voy a poner mi esmero en contarles acerca de estos 4 meses y las 10 paradas que hice en el recorrido, y les pido por favor que se preparen porque aunque intentaré resumir lo más posible, esto va a ser medianamente extenso. Tampoco es cuestión de dejar cosas fuera del relato solamente por algunos vagos que no quieran leer todo, no? Pero no se dejen asustar por la apariencia, porque hay varias fotoz intercaladas y eso hace esto parecer más largo de lo que realmente es.

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     Todo empezó a gestarse en Ushuaia, con la simple idea de recorrer Europa, aprovechando que había vuelto a quedarme sin trabajo pero indemnizado. Rápidamente esta idea se convirtió es darle el giro al planeta, siempre moviéndome hacia el este. Empezar en Francia, terminar en Nueva Zelanda. Visitar muchos lugares, mantenerme sin apuro. Y en el transcurso de los años que me tome para hacer este viaje, tengo dos claros objetivos: (1) buscar trabajo, experiencia y conocimientos nuevos sobre Hostels del mundo; (2) conocer nuevos lugares, nuevas culturas, nuevas personas.


     Llegué a Paris a fines de Mayo y me instalé por dos semanas en lo de mi prima/tía Moni y su marido Gerard. También visité a mis tíos, primos y sobrinos del lado de mi tía Micheline. En mis tiempos libres (todos) caminé y recorrí todos los rincones de París a los que pude llegar. Y tuve la única tarea importante de abrir una cuenta bancaria, que terminó siendo más complejo de lo esperado.
     En mi estadía en la ciudad, aproveché para juntarme con mi amiga Chloe, quién me invitó a pasar la tarde en el cumpleaños de su amiga Anne Gaëlle, y que termino siendo una noche espectacular, bebiendo y riendo al borde del canal San Martin, como un Parisino más.

     Primer destino. Luego de mucha charla acerca de cual sería el próximo destino, puse rumbo hacia La Rochelle. Es una ciudad de unas 100 mil personas con mucha historia y mucha belleza natural, donde moje mis pies en agua salada por primera vez en el viaje. También me bauticé tanto en el viajar compartiendo autos como en dormir en casa de desconocidos por medio de Couch Surfing: dos cosas con las que busco conocer gente viajera, y de paso abaratar costos, matando así dos pájaros de un tiro. Gracias a esto conocí a dos excelentes personas que me alojaron en su hogares: un departamento las primeras tres noches, y un velero las últimas dos.


     Con el primer destino fuera de París, empezaba en La Rochelle también la búsqueda de trabajo. Gran necesidad para mí por mi necesidad de entrar en la seguridad social de un país europeo, y asegurarme así un seguro médico para cuando se terminara el de turista con el cual empecé el viaje.
     Resultó que solo hay un hostel  en la ciudad (Albergue de Jóvenes, o Auberge de Jeunesse en francés) por lo que casi todo mi tiempo se terminó distribuyendo entre caminar y conocer, con lo que di varias vueltas en la ciudad, y pasé un día bicicleteando por la Ile de Ré.

      No todo puede durar para siempre, y tuve que despedirme de mis nuevos amigos y continuar viaje al siguiente destino: Arcachon. Lugar donde al haber también falta de hostels (uno solo en las cercanías, que abre solo Julio y Agosto) también significó vacacionar y no trabajar.
     Mucho no me voy a quejar ya que el pueblo es hermoso, y me alojaron dos seres humanos espectaculares, que alojaban al mismo tiempo a otra viajera que utilizaba CS (Couch Surfing, de ahora en más) y con quienes dimos unas vueltas por las playas y la gran duna cercana, compartiendo un excelente fin de semana.

      Cuando tocó el turno de continuar, me fui en tren hacía Biarritz, ciudad de surf por excelencia. No pude encontrar quien me alojara por medio de CS, pero por suerte los chicos de Arcachon conocían una chica que, luego de consultarlo con la madre con quién vivía, me pudo alojar por 2 noches, y así solo las otras 2 las pasé en el hostel.
     Hay en realidad allí 3 ciudades que no tienen límites marcados, algo así como la capital y los distintos partidos del Gran Buenos Aires, llamabas: Bayonne, Anglet, Biarritz. Así yo en realidad terminé durmiendo en la casa de esta chica en Bayonne, y en el auberge de Anglet. De Biarritz no vi nada más que una tarde de playa, mientras esperaba que abriera el recepcionista de un hostel al que quería dejarle mi CV. La gran ventaja de esta tri-ciudad es que tenía un hostel en cada ciudad, más uno por fuera de la federación (porque en Francia casi todo hostel esta dentro de una Federación de Albergues Juveniles), y unos de estos hostels es en el cual yo dormí dos noches. Dejé CV en todos, y hasta tuve una oferta de trabajo para el cual había elegido para dormir. Terminé mi estadía con una fiesta en la playa con barbacoa incluida, lo cual dejó un genial recuerdo de esas ciudad y sus surferos.
     La siguiente parada en mi travesía fue Toulouse, un lugar al que tenía muchas ganas de llegar para poder volver a ver a mi primo y su esposa, Fabrice y Nora, pero más importante aún ver a mis dos sobrinas: Amandine y Berenger. Hermosas las dos, y no lo digo solo por ser el tío. Me tomé un descanso de varios días, paseando solo o con la familia por la ciudad, y también disfrutando tiempo de descanso en su casa recargando las baterías jugando con las dos princesas.
     En Toulouse no busqué trabajo, ya que aún estaba vigente la oferta de Anglet y yo esperaba una definición positiva al respecto. Y para ocuparme durante la espera decidí ir a Marsella donde ya había hablado de encontrarme con Emilie, a quién le quedaban solo un par de días antes de sus vacaciones. Me daba el tiempo perfecto para conocer un poco de la segunda ciudad más grande de Francia y después volver en auto con ella a la zona de Toulouse, ya que ella iba luego al pueblo de sus padres en el medio de los Pirineos franceses.

     Justo antes de partir de Toulouse, en el momento en que me subía al metro para acercarme al lugar de encuentro con el auto que me llevaría a Marsella, me llamaron del hostel de Anglet. Me decían que aún no podían tomar una decisión, una semana más tarde del día que me iban a llamar con los detalles de la oferta laboral, así que me recomendaban que siguiera mi camino y cualquier cosa me llamarían.
     La visita en Marseille fue fugaz, pero me dio suficiente tiempo para recorrerla toda, sacar muchas fotoz, ver los hostels del lugar y dejarles mi CV, e incluso irme medio día a pasear por las islas cercanas.
     A la vuelta del puerto mediterráneo  y antes de ir a Cazaunous, paramos un par de noches en Toulouse. Emilie quería visitar a una amiga que hace mucho no veía, y yo aproveché para estar presente en el bautismo de Berenger. No se la ve muy contenta con todo ese asunto en la foto... pero voy a quedarme pensando que es el agua que le echan, y no una muestra de lo que puedan ser sus creencias religiosas.

     Cazaunous es un pueblo muy pero muy lindo. En el medio de las montañas, que tienen mucho color verde de diversas tonalidades, donde podes sentarte a descansar sin escuchar ruidos por horas. Fuimos con Emilie, y su familia me trato como uno más. Y ahora, gracias a una caminata matutina, puedo diferenciar dos clases de hongos comestibles. Muy muy ricos.

    En Cazaunous tuve un momento de inflexión en mi viaje, hice el primero de lo que supongo que serán muchos cambios de planes, al decidir ir a Barcelona en lugar de quedarme en Francia. La decisión tuvo una parte racional y otra más emocional. Racionalmente hablando, en Francia no hay muchos hostels por la costa lo cual iba a hacer difícil encontrar el trabajo buscado. Y también me encontraba medio alterado de ánimos, por lo que encontrarme con un amigo de toda la vida me podía hacer muy bien.
     Pero para hacer más interesante el trayecto (y más barato) decidí hacer la primer experiencia de auto-stop europea (así le dicen a "hacer dedo" en España). Fue una buena primer experiencia, ya que a pesar de los muchos tramos cortos, no tuve grandes problemas en conseguir conductores que me subieran a sus coches. El último del día en levantarme me recomendó cambiar de ruta: yo estaba la ruta que va desde el cruce internacional cercano a Cazaunous a Lerida, y este chico me recomendó ir con él a su pueblo, Monzón, que a pesar del desvío me dejaba a la misma distancia de Lerida, en un lugar con mayor caudal de vehículos.
     Para contarles de Monzón, puedo decirles que es un pueblo que queda en el paso del Camino de Santiago, lo cual se ve en las Conchas que marcan el camino, con una historia medieval y un castillo que lo evidencia. Invertí la mañana, antes de empezar el hacer dedo, en recorrer el pueblo, paseando por el cauce del río y tirando fotoz del lugar. El castillo estaba cerrado a las visitas, lo que fue una gran decepción considerando lo mucho que me gustan los castillos, pero al menos pude sacar unas lindas panorámicas.

     Barcelona! La gran ciudad de Barcelona, con sus ramblas, sus playas sucias, las fiestas de barrio, la rumba catalana y muchos muchos hostels. En esas cosas ocupé mi tiempo en esa ciudad.
De día hacía un poco de turismo, mientras me paseaba buscando hostels, intentando hablar con sus dueños, y dejando mi CV de alguna manera que me diera cierta tranquilidad de que lo iban a leer antes de archivarlo. No tuve mucho éxito. Si hablé con dueños y gerentes; si pude dejar mi CV en todos los hostel (o casi); pero solo de unos pocos me fui convencido de haber logrado la impresión necesaria para que le pasaran mi CV al encargado de contratar gente. Para sumar al esfuerzo de la búsqueda, gracias al consejo de Agustín, me puse a utilizar la red de redes enviando cartas con mi CV, por e-mail, a todos los hostels de las ciudades españolas que me resultaban atractivas de conocer.  Esto se tradujo en lo que imaginarán que fueron muchos hostels. En total visité alrededor de 65 hostels personalmente en BCN, y envié unos 60 mails a los hostels de otras ciudades.
     Pero Barcelona es también para relajarse y disfrutar los días, así que fui por vez primera a una playa nudista, y me empeloté feliz; volví a ver por fuera la Sagrada Familia, y volví a dejar pasar la oportunidad de entrar en la catedral; conocí el Parc Guell, que no había visto en mis pasadas visitas a la ciudad; y conocí varios otros lugares que nunca había imaginado ver, que no sabría enumerar pero valieron la pena.
     Fue cuando mi visita en Barcelona llegaba a un final, cuando ya había decidido partir para Tarragona y seguir mi paseo por el sur español, que me llamaron de un Hostal. Yo les había escrito por su pagina web y dejado mi celular, y al parecer me enviaron un mail que nunca llego. Así que el Sábado por la tarde me llamó Charly pidiéndome que le enviará mi CV porque estaba necesitando una persona. Y el Domingo por la mañana, a menos de 24 horas de mi planeada salida a la ruta, me ofreció empleo en el único hostel que hay en Ibiza. Esto significaba buenas noticias desde cualquier angulo: trabajo, isla, playa, fiesta, Ibiza. Mal no la podía pasar. Me hice el interesante pidiéndole un tiempo para analizar la oferta, para luego darle un frenético "sí" antes de ir a comprar el pasaje de ferry.
     Llegué contento, después de un retraso de 10 horas en la salida y un agregado de 4 horas al viaje, el 19 de Julio por la tarde a la ciudad de Eivissa en la isla de Ibiza (mismo nombre, distinto idioma). Así empezaba dos meses trabajando en el Hostal Giramundo, con Charly, el Negro y la Pau en el hostal, y Ger, el Tucu, Símon, Vir, Jime y Juli en el restaurante Macondo. Desde el primer día decidí que iba a aprovechar la playa y el sol como no lo había hecho en años. Y cuando digo años, quiero decir AÑOS! Ni se cuantos, pero si fueron muchos. Y con eso vino una seguidilla de días donde pase de tomar sol, a leer, a nadar, y a volver a empezar. No puedo quejarme de los días en Ibiza, tenía todo el tiempo del mundo y ninguna de sus preocupaciones.
     Además de esos ratos de ocio y cultura, también me tomé mis tiempos deportivos. Empecé una rutina en que casi todos los días hacia nadando unos 1000 metros de estilo libre (o sea, lo que pudiera) en la playa Figueretas, la más cercana; y también busqué donde y con quién salir a escalar, lo cual me llevó a probar por primera vez el psicobloc, que es cuando uno escala al borde del agua sin seguros (pueden ver en la foto una caída posada después de la escalada, y a mi amigo aún escalando). Muy muy bueno, muy muy recomendable.
     Obviamente también salí a pasear, y me moví en colectivo o a dedo por gran parte de la isla, buscando las calas más lindas, recomendaciones de la Pau y la Juli, y también hice la escapada de 3 días a la isla de Formentera, una isla soñada donde se pueden encontrar excelentes lugares para almorzar una buena comida de campeones (paté, salame, queso y pan) con vista espectaculares al borde de los acantilados.

     Y así, con todo esto relatado, llegamos a Octubre y al fin de mi arreglo laboral. Ya es momento para mí de moverme y volver a la ruta. Entonces compré el pasaje de avión hacia Barcelona, donde planeo pasar mi cumpleaños, para luego retomar el viaje con rumbo sur. Sur de España primero, después Marruecos.



    Espero que hallan disfrutado conocer mi recorrido al menos una fracción de lo que yo disfruté recorrerlo. A partir de ahora supongo agregar relatos mas breves, más actuales, más seguido, así ustedes pueden ver mis movimientos a medida que los voy haciendo.

Cuídense, y no se olviden de ser feliz.
Nos vemos en el camino...
Tincho

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